La realidad del sistema educativo en Corea del Norte suele ser un misterio para el mundo exterior. Sin embargo, el testimonio de Harry, un joven que logró huir del país junto a su madre durante su adolescencia, ofrece una perspectiva directa sobre las limitaciones materiales y el rígido adoctrinamiento que marca la vida de los estudiantes en el territorio asiático.
En una entrevista concedida al podcast de Tiral, Harry describió un entorno escolar donde la falta de recursos contradice el discurso oficial. Aunque el gobierno presenta la enseñanza como un servicio gratuito, el joven asegura que la carga financiera recae en las familias.
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El costo de una educación que no es gratuita.
Uno de los puntos más críticos señalados por el joven es la ausencia de mantenimiento estatal en los centros educativos. Según su relato, cualquier mejora en las infraestructuras debe ser gestionada y costeada por los propios usuarios de la escuela.
“La llaman escuela pública y gratuita, pero mayoritariamente son los padres los que pagan todo”, afirmó Harry en el citado espacio digital, aclarando que incluso si es necesario realizar alguna construcción en las aulas, son los padres y alumnos quienes deben ejecutarla y pagarla ante la falta de un sistema gubernamental que se haga cargo.
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Materiales desgastados y control de la información
La calidad de las herramientas pedagógicas es otra de las grandes dificultades. Harry recuerda libros de texto que pasan de generación en generación hasta deteriorarse por completo.
- Los manuales escolares se heredan durante ciclos de cinco años, llegando a menudo incompletos o con rayones de antiguos dueños.
- El acceso a temas complejos es extremadamente limitado, con apenas un puñado de ejemplares disponibles que deben circular entre amigos en calidad de préstamo.
- La estructura social es estática: los estudiantes mantienen a los mismos compañeros y profesores durante seis años consecutivos, algo que el joven valora negativamente por la falta de nuevas interacciones.
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Entre la historia familiar y la visión del exterior.
El currículo norcoreano combina materias tradicionales con un fuerte componente de culto a la personalidad de la dinastía gobernante. Harry explicó que, junto a las matemáticas o el idioma coreano, existe una carga significativa de historia centrada exclusivamente en la familia de Kim Jong-un, incluyendo lecciones sobre su padre, su abuelo y su abuela.
En cuanto a la geografía y la percepción del resto del mundo, el sistema es selectivo. Mientras que Europa no es vista como una amenaza directa debido a la falta de conexiones, otros países están bajo una estricta censura. “Japón, Estados Unidos y Corea del Sur son muy sensibles a mostrar esos tres países”, manifestó el joven durante la entrevista.
A pesar de este aislamiento, Harry recuerda un dicho que los docentes repetían en clase de geografía: “Tu destino está pisando Corea del Norte, pero ve fuera de Corea del Norte”. Esta frase, según el joven, instaba a los alumnos a conocer el mundo exterior a pesar de la imposibilidad física de abandonar el país.
Como nota curiosa, señaló que actividades como el fútbol gozan de gran importancia y que se permite a los estudiantes seguir eventos como los Juegos Olímpicos, ofreciendo una de las pocas ventanas de conexión con el entorno internacional.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
