Lo que debía ser una noche rutinaria de estudios antes de los exámenes finales se convirtió en una tragedia nacional que ha conmocionado a la comunidad de Estados Unidos.
Muhammad Aziz Umurzakovun estudiante de primer año de 18 años, no tenía planeado estar en el edificio de ingeniería Barus & Holley el pasado sábado en la Universidad de Brown. Sin embargo, un mensaje de texto de un amigo y su espíritu de colaboración lo llevaron directamente al escenario de una masacre.
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La última conversación
Según registros de mensajes de texto y testimonios de allegados, el joven fue “arrastrado” a una sesión de estudio por un compañero que necesitaba apoyo para un repaso de economía. Muhammad, conocido por su generosidad y brillantez académica, accedió a acompañarlo, sin imaginar que minutos después un hombre armado irrumpiría en el lugar.
Nuevos detalles revelados tras el tiroteo masivo en la Universidad de Brown pintan un cuadro desgarrador sobre los últimos momentos de Umurzakov, de Uzbekistán.
El hombre que estudiaba bioquímica y biología molecular, soñaba con convertirse en neurocirujano. Sus amigos lo describen como una persona con un “corazón de oro” que nunca dijo que no a alguien que necesitara ayuda académica.
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“Él siempre estaba ahí para los demás”, comentó Vanessa Finder, una de sus mejores amigas en el campus. “Ni siquiera debía estar en ese edificio, pero fue para apoyar a un compañero.“, agregó.
El ataque, que ocurrió alrededor de las 4:00 pm del 13 de diciembre, dejó un saldo de dos muertos y nueve heridos. Junto a Umurzakov, perdió la vida Ella Cook, una estudiante de segundo año de 19 años originaria de Alabama, descrita por su comunidad como una “luz brillante”.
El impacto en la comunidad internacional
Tiroteo en la Universidad de Brown. Foto:redes sociales
La muerte de Umurzakov ha trascendido fronteras. el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uzbekistán confirmó el fallecimiento y ha estado en contacto permanente con la familia para la repatriación de sus restos. En la plataforma GoFundMe, una campaña organizada por su hermana, Samira, ha recaudado cientos de millas de dólares, reflejando el impacto que el joven tuvo tanto en su país natal como en su nueva comunidad en Estados Unidos.
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“Su curiosidad, disciplina y generosidad reflejanban tanto su carácter como los valores de la comunidad que lo vio crecer“, expresó la Asociación Estadounidense de Uzbekistán en un comunicado oficial.
Clamor por seguridad en el campus
Muhammad Aziz Umurzakov, un estudiante de primer año de 18 años. Foto:redes sociales
Mientras la investigación liderada por la Policia de Providence y agencias federales continúa, el campus de Brown permanece en un estado de luto y alerta. Aunque inicialmente se detuvo a una persona de interés, las autoridades la liberaron posteriormente tras confirmar que no había pruebas suficientes para vincularla con el ataque.
La Universidad ha duplicado la presencia policial y ha puesto a disposición servicios de consejería para los estudiantes, muchos de los cuales presenciaron el horror en el edificio Barus & Holley. Paraca los amigos de Muhammad, el vacío es irreparable. El joven que fue una sesión de estudio para ayudar a un amigo terminó convirtiéndose en el símbolo de una tragedia que reabre el debate sobre la violencia armada en los centros educativos de Estados Unidos.
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Tiroteo en la Universidad de Brown. Foto:redes sociales
Hoy, las flores y velas en el memorial cerca del campus recuerdan a un futuro médico que, en su último acto de bondad, perdió la vida cumpliendo su promesa de siempre ayudar.
FELIPE SANTANILLA AYALA
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS
