La tensión comercial reciente entre Ecuador y Colombia confirma una realidad que suele subestimarse. Cuando dos economías vecinas están profundamente conectadas, cualquier medida comercial tiene efectos que van más allá de lo técnico o de su propósito inicial.
La tasa de seguridad del 30% anunciada por Ecuador a las importaciones colombianas —y luego matizada con exclusiones, plazos y explicaciones— no puede leerse solo como una medida comercial. Es, ante todo, una señal política y estratégica en un contexto regional frágil.
Desde la óptica ecuatoriana, la tasa responde a una necesidad de enviar un mensaje de proteger sectores sensibles como la seguridad en la frontera norte. Sin embargo, en comercio exterior, incluso cualquier señal genera una reacción inmediata.
Del lado colombiano, esa reacción ha sido calculada. Acudir a los “canales legales”, desmontar apoyos energéticos y pedir desistimientos diplomáticos implica que la decisión es anunciar que existen herramientas de respuesta dentro del marco andino y bilateral.
Los gremios binacionales y exportadores, por su parte, ponen el foco donde más duele, que es la economía real. transporte pesado, energía, comercio fronterizo y cadenas productivas mixtas Funcionan con planificación y cualquier cambio altera sus provisiones. Los empresarios están preocupados porque esta pugna puede frenar inversiones, dañar contratos y afectar sus costos.
El escenario más preocupante no es una “guerra comercial” abierta, sino una erosión lenta del ecosistema de integración.
La CAN ya ha pedido postergaciones, consciente de que romper consensos técnicos suele salir caro. También está el ángulo geopolítico. La cooperación en seguridad y narcotráfico no es ajena a estas tensiones comerciales. El aporte binacional en ese aspecto es fundamental.
Ecuador y Colombia no están obligados a coincidirr, pero sí a calibrar. En comercio exterior, ganar tiempo puede ser tan valioso como triunfar en una disputa. La clave será evitar que una tasa temporal deje cicatrices permanentes en una relación que, más que socios comerciales, conecta economías que se necesitan mutuamente. Hay sectores que pierden mucho como el textil, forestal, farmacéutico…
