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31 de diciembre de 2025
La inversion inmobiliaria global Vuelve a acelerar tras dos años de ajuste. Los flujos de capital muestran señales claras de reactivación, con Europa ganando peso relativo y América manteniendo el liderazgo por volumen. 2025 cerró como punto de inflexión y 2026 se perfila como un año de oportunidades selectivas, con más disciplina y foco en activos de calidad.
¿Por qué importa? El repunte proyectado de la inversión inmobiliaria global no es solo un dato de mercado, sino una señal de normalización tras el ajuste monetario. La recuperación de valores, el retorno del financiamiento y el mayor tamaño de las operaciones redefinen el mapa de riesgos y oportunidades para 2026.
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La inversión global crecería un 15 % en 2026 y superaría los 1.000 millones de dólares por primera vez desde 2022, según estimaciones de Savills. Esto confirma el regreso gradual del capital institucional al sector inmobiliario.
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América seguirá liderando por volumen con USD 70 000M, mientras Europa, Oriente Medio y África marcarán el mayor crecimiento relativo, reflejando confianza renovada en mercados con fundamentos macro más estables.
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El sector oficinas se concentraría cerca de una cuarta parte de la inversión global, impulsada por el “flight-to-quality” y la búsqueda de activos prime con contratos sólidos y menor vacancia.
Datos clave. El año 2025 marcó una quietud en la dinámica del mercado inmobiliario global, con señales claras de estabilización. Los valores tocaron fondo, la financiación volvió a sumar retorno y el apetito inversor se desplazó hacia operaciones más grandes y selectivas.
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En Europa, los volúmenes de inversión cerrarían 2025 en torno a EUR 215.000M de euros, un crecimiento interanual del 9 %, anticipando un ciclo más constructivo de cara a 2026.
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España figura entre los mercados con alzas superiores al 20 % frente a 2024, junto con países nórdicos y de Europa Central, beneficiados por la estabilidad macro y marcos regulatorios previsibles.
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Para 2026, la inversión europea crecería un 18 %, apoyada en la vuelta del capital institucional y mayor actividad transfronteriza, especialmente inversores de británicos, franceses y suecos.
En el radar. Europa aparece como el principal campo de oportunidades para distintos perfiles de inversionista en 2026. La lógica ya no es volumen indiscriminado, sino posicionamiento estratégico en activos resilientes, con demanda estructural y capacidad de generación de flujos estables.
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Para perfiles Core y Core+, destacan oficinas prime en distritos financieros, con baja desocupación y contratos de largo plazo, favorecidas por la concentración de demanda en activos de mayor calidad.
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El sector hotelero gana tracción en destinos consolidados como Reino Unido, España, Italia y Grecia, apalancado en turismo internacional y mayor gasto en ocio.
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El residencial institucional y el retail en ejes prime se mantienen atractivos por escasez de oferta, ocupación estable y flujos turísticos crecientes en grandes capitales europeos.
Balance. El optimismo para 2026 convive con desafíos estructurales que exigen gestión activa. La baja de tasas y mayor disponibilidad de capital impulsan la inversión, pero el entorno exige disciplina operativa y lectura fina de tendencias de largo plazo.
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“La economía seguirá siendo el eje central”, señala James Burke, director global de investigación de Savills, al destacar el impacto combinado de tasas más bajas y demanda sólida de usuarios.
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La adopción de inteligencia artificial acelera cambios operativos y redefine la competitividad de activos y plataformas inmobiliarias en múltiples segmentos.
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La demografía y los hábitos de consumo emergen como factores críticos: la capacidad de adaptación operativa será el principal diferenciador en un mercado más selectivo y exigente.
