Después de un historial de intentos fallidos en los 26 años del chavismo, la presidenta encargada de
Venezuela, Delcy Rodríguez, llamada a un “verdadero diálogo político” en el país, que, de celebrarse, encontrará una oposición con varios líderes encarcelados, en el exilio o marginados de los espacios de debate.
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Rodríguez, quien juró al cargo dos días después de la operación militar estadounidense en la que fue capturado Nicolás Maduro, formuló la propuesta al presentar el Programa para la convivencia y la paz, coordinado por el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, y conformado, en su mayoría, por funcionarios y personalidades alineadas al chavismo.
La mandataria encargada planteó que se incluye tanto a sectores políticos “coincidentes” como “divergentes”. Pero, ¿puede la oposición participar en esta nueva instancia? A continuación algunas claves para entender en qué contexto se propone el nuevo diálogo político.
González y Machado se reunieron en Oslo, Noruega. Foto:redes sociales
Machado y González, fuera de Venezuela Los líderes de la oposición mayoritaria, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, permanecen fuera de
Venezuela.
González Urrutia se exilió en septiembre de 2024 en España, luego de un período de protestas que dejaron más de 2.400 personas detenidas, según la Fiscalía, tras las presidenciales del 28 de julio de ese año, en las que la oposición reclamó su triunfo en las urnas sobre Maduro.
Por su parte, Machado salió del país en diciembre pasado, tras una vez meses en la clandestinidad, para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Su prometido retorno a Caracas es incierto.
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La líder opositora, que ha visitado varios países e incluso se reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, ha quedado al margen de la nueva relación bilateral con EE.UU.
Aunque Trump ha reconocido su rol, por ahora ha apostatado por Delcy Rodríguez, a quien exigió “acceso total” al petróleo venezolano y ha afirmado que está “demostrando un liderazgo muy fuerte”.
Colaboradores cercanos de Machado, como su abogado Perkins Rocha o el exdiputado Juan Pablo Guanipa, siguen detenidos pese a que el Gobierno encargado inició el pasado 8 de enero un proceso de excarcelaciones de presos políticos.
Es así que, con buena parte de su equipo cercano preso o en el exilio, no parece haber condiciones para que la opositora regrese y asuma libremente su liderazgo.
La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la principal coalición de la oposición en Venezuela, afirmó el pasado viernes en un comunicado que “la democracia no ha sido restituida” en el país.
Pese a que Machado no forma parte de esa alianza, el PUD reconoce su liderazgo, tras la victoria de la dirigente opositora en las elecciones primarias celebradas en 2023. La posición oficial de este sector ha sido la de no reconocer el Gobierno chavista como legítimo, ni con Maduro -cuya reelección fue declarada por un ente electoral controlado por rectores afines al chavismo-, ni ahora con Rodríguez al frente del Ejecutivo.
Fabiana Vera, hermana del preso político Jackson Vera Foto:AFP
La PUD estima que todavía quedan unos 835 presos políticos en el país suramericano, tras las excarcelaciones recientes. Minoría en el Parlamento El pasado 5 de enero, el mismo día en que se juramentó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, el Parlamento instaló su primer período legislativo con presencia opositora en esta década.
La disidencia en la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) está encabezada por el excandidato presidencial Henrique Capriles y el varias veces representante en procesos de diálogo Stalin González.
Esta fracción, que llamaron ‘Libertad’, inició sus funciones de forma poco prometedora: en la primera sesión formal de debates, en la cual se aprobaron tres proyectos de ley en primera discusión, entre ellos la reforma de hidrocarburos, los opositores salvaron su voto porque, según reclamaron, recibieron los textos unas horas antes.
Sus intervenciones en el Parlamento se vieron reducidas a opiniones generales sobre los temas y el reclamo de sus limitaciones para agregar, ya que dijeron desconocer las legislaciones con tiempo suficiente. Los ‘alacranes’ Entre los diputados que se llaman a sí mismos opositores también están los ‘alacranes’, un apodo coloquial, a quienes la oposición mayoritaria considera colaboracionistas con el Gobierno.
Este grupo, en el que destacan Bernabé Gutiérrez, Timoteo Zambrano, Luis Parra y José Brito, mantiene posiciones favorables a las propuestas del chavismo y se espera que siga esa línea. Mientras tanto, otros sectores opositores no alineados con el liderazgo de Machado, incluyendo a representantes de la sociedad civil, han pedido un “gran acuerdo nacional”.
Sin embargo, estos grupos, que incluyen a representantes gremiales y académicos, no son figuras tradicionales que han impulsado el liderazgo político en las elecciones recientes, lo que pone en duda su verdadero peso y representatividad política en caso de participar en el diálogo.
