Aibonito – La menor Gabriela Nicole PrattsRosariode 16 años, sufrió 11 heridas de arma blanca, pero fue una, que “perforó su corazón”, la que le arrebató la vida durante una pelea en agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón, cerca del casco urbano de Aibonito.
Así lo reveló este viernes el patólogo Javier Gustavo Serranodel Instituto de Ciencias Forenses (ICF)en el tercer día de la vista preliminar en contra de la joven Anthonieska Avilés Cabrerade 18 años, quien enfrenta cargos por el asesinato de Pratts Rosario.
Durante el interrogatorio realizado por la fiscal Silda Rubio BarretoSerrano indicó que, al llegar el cuerpo de Pratts Rosario al ICF, se le asignó el número de caso “ICF-2025-5822”. Posteriormente, se practicó la autopsia, un examen médico minucioso del cadáver.
Los hallazgos de la autopsia quedaron consignados en un informe médico forense de 16 páginas: 14 dedicadas a detallar los resultados del examen post mortem y dos adicionales que recogen los resultados del análisis toxicológico practicado a Pratts Rosario.
Tras establecer las bases del testimonio y luego de atender las objeciones de la defensa, el Ministerio Público pasó a examinar el contenido del informe, que incluía fotos del cuerpo de la víctima. Las imágenes fueron proyectadas en un monitor en sala abierta.
Para evitar que el público y la prensa que estaba en la sala judicial vieran el material de carácter sensible, el monitor se orientó hacia la jueza Cristina Córdova Ponce, y las partes del caso, junto con el patólogo, fueron reubicadas para observar la proyección.
Mientras esto ocurría, Avilés Cabrera —vestida con su uniforme amarillo de confinada, esposada de manos y pies y con el cabello suelto— alternaba la mirada entre el patólogo y las imágenes proyectadas de la víctima, siguiendo cada detalle con evidente atención.
11 heridas de arma blanca
Serrano explicó que la causa de la muerte de la víctima fueron las “heridas de arma blanca”. Añadió que en el informe médico forense cada una de las lesiones está detallada individualmente, señalando que la víctima presentaba un total de 11 heridas de este tipo.
“Esa herida (en el corazón) fue la que contribuyó significativamente a la muerte de la joven”, indicó Serrano, quien lleva 24 años trabajando en el área de patología del ICF. “Tenía heridas en diferentes partes de su cuerpo”, abundaba, antes de detallar las mismas.
Serrano dijo que no podía descartar que se hubieran utilizado una o más armas blancas en la comisión del crimen. “Las heridas es de un arma alargada, con una hoja alargada, de aproximadamente de cinco o más pulgadas, o aproximadamente cinco pulgadas, y que tenía un extremo puntiagudo y que tenía algo de filo la hoja del borde”, manifestó el patólogo.
Añadió que una herida en el antebrazo sugiere que la víctima intentó defenderse durante el ataque. Indicó que, por las heridas que tenía la víctima, podía inferir “que existe la intención de causar la muerte”.
Por la magnitud del ataque, Serrano confirmó que es posible que el atacante resulte con heridas en el meñique y en la palma de su mano porque “en el ataque pudo autoinflingirse”. Esto va a tono con lo que dijo un testigo, que indicó que vio que la víctima tenía sangre en el muslo y que la imputada tenía raspazos en su meñique y en la palma de su mano.
Trasfondo del caso
Los hechos se remontan a la noche del 10 de agosto de 2025, cuando se reportaron varias peleas en el desvío Roberto Colón, cerca del casco urbano del municipio, y como resultado de la violenta trifulca, dos adolescentes de 16 años resultaron heridos con arma blanca.
Según el informe de la Policía, ambos menores fueron trasladados a una institución hospitalaria para recibir atención. Sin embargo, Pratts Rosario falleció a causa de las heridas durante la madrugada del 11 de agosto de 2025, mientras el otro joven logró recuperarse.
Por los hechos, el Departamento de Justicia presentó dos cargos contra Avilés Cabrera, y su madre, Elvia Cabrera Rivera, por los delitos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas de Puerto Rico, específicamente uso y/o portación de arma blanca.
El Ministerio Público sostiene que madre e hija actuaron en común y concierto acuerdo para cometer el asesinato de la adolescente. Para sustentar esta teoría, el Estado presentó durante la etapa de vista preliminar evidencia testifical, documental y pericial.
En total, tres testigos declararon durante los tres días de la vista preliminar —celebrada el 10, 12 y 20 de febrero—: dos con conocimiento de la víctima y/o de las señaladas por el crimen, y el perito forense.
Durante el primer día de la vista, testificó la ama de casa. Betzaida Caratini Ortizde 48 años, quien se identificó como amiga de la coacusada Cabrera Rivera y concuñada de Lisandra Rosariomadre de la víctima.
En resumen, Caratini Ortiz aseguró haber visto cuando presuntamente Cabrera Rivera extrajo un objeto punzante de su cartera y se lo entregó a su hija. bajo juramento, También indicó que observó a Avilés Cabrera agredir a la víctima “como si fueran puños”.
En el segundo día de la jornada, declaró Gabriela “Gaba” Figueroamejor amiga de la imputada, quien sostuvo que, tras el incidente, Avilés Cabrera presuntamente le confesó haber apuñalado a Pratts Rosario. “Gaba, Gaba, la apuñalé”, relató el testigo.
Figueroa también narró que, luego de los hechos, abordaron el vehículo de Cabrera Rivera. Horas más tarde, aseguró que intercambió mensajes con Avilés Cabrera a través de la aplicación TikTok, donde esta le respondió: “Tú vas a hacer lo que mami te diga”.
La defensa, por su parte, intentó sembrar dudas sobre la credibilidad de los testigos, señalando supuestas inconsistencias entre los testimonios vertidos en corte y las declaraciones juradas que fueron rendidas ante las autoridades luego de que ocurriera el crimen.
En este caso, el Ministerio Público está representado por los fiscales Orlando Velázquez Reyes y Silda Rubio Barreto. Mientras, la defensa está conformada por las abogadas María Soledad Sáez y Athlyn Jiménez, de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL).
