El presidente francés, Emmanuel Macron, ha adoptado este martes una difícil posición de equilibrista respecto a la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. El jefe del Estado galo ha acusado a la República Islámica de ser la «principal responsable» del conflicto, … iniciado el sábado por Washington y Tel Aviv con el bombardeo con el que asesinaron a Alí Jamenei, líder del régimen de los ayatolás, ya una parte de su familia. Pero también ha acusado a Donald Trump y Benjamin Netanyahu de «haber accionado fuera del derecho internacional, algo con lo que no podemos estar de acuerdo», en un discurso televisado desde el Elíseo.
A pesar de haberse dirigido a la nación en un formato que suscita un gran interés mediático en Francia, Macron no hizo grandes anuncios en su comparación a las ocho de la tarde.
El más destacado de ellos fue el envío de portaviones Charles de Gaulle –uno de los más importantes de la marina gala– a la franja oriental del Mediterráneo. A pesar de que el dirigente galo había lamentado el sábado que israelíes y estadounidenses habían iniciado el conflicto «sin haber avisado a Francia», el país vecino se ha visto implicado debido a los bombardeos iraníes contra bases estadounidenses y otras infraestructuras militares y civiles contra otros países del Golfo. París tiene tropas desplegadas y ha firmado acuerdos de defensa con varios de ellos, como Qatar, Kuwait o Emiratos Árabes.
A eso se le suman los rápidos efectos económicos de esta guerra. El estrecho de Ormuz, según Macron, «se encuentra cerrado y por esa zona circula alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo». También ha lamentado que «el canal de Suez y el mar Rojo también están bajo tensión y amenazados». Por ese motivo, ha dicho que Francia «lleva la iniciativa de la creación de una coalición para reunir los medios necesarios, incluidos los militares, para garantizar la seguridad y reanudar las vías marítimas esenciales para la economía mundial».
Como ya había hecho el domingo por la noche en un comunicado conjunto con Berlín y Londres, el presidente francés ha expresado su deseo de que el conflicto se termine lo antes posible y ha reiterado que la implicación gala se limitará a «acciones defensivas». «Junto con Alemania y Reino Unido, hemos pedido que paren los bombardeos», ha declarado Macron, quien ha insistido que «nuestro rol es estrictamente defensivo».
No obstante, Macron ha recordado que «hemos abatido drones (iraníes) en legítima defensa» y que su país «ha desplegado en las últimas horas más radares y cazas Rafales, además de los medios que ya contaba» en Oriente Próximo. También ha confirmado el envío de una fragata y de sistemas de defensa antiaérea a Chipre, donde una base británica —utilizada por el ejército estadounidense— había sido bombardeada por los iraníes.
«La historia nunca llora a los verdugos»
Por un lado, Macron se ha mostrado especialmente crítico con el régimen de los ayatolás al que ha reprochado «su programa nuclear peligroso y sus capacidades balísticas inéditas, además de haber financiado a grupos terroristas inéditos y de haber disparado en enero contra su propio pueblo». «La historia nunca llora a los verdugos del pueblo, así que no lamentamos» la muerte de Jamenei, ha subrayado.
Por el otro, no se ha mostrado especialmente entusiasmado con el conflicto iniciado por Israel y Estados Unidos. De hecho, ha avisado a Netanyahu de los efectos contraproducentes de una ofensiva terrestre en el Líbano. También ha reivindicado el papel de Francia como «un país estable» en una evidente pulla hacia Trump y el papel estadounidense en un conflicto que ya afecta a varios países del Oriente Próximo. Y amenaza con perjudicar la economía mundial.
