Lo que comenzó como una frase suelta en redes sociales se ha convertido en un fenómeno viral.
En las últimas horas, Internet se ha llenado de memes que presentan al secretario de Estado de Estados Unidos, marcorubiocomo un hipotético “presidente de Cuba”, una idea que mezcla humor político, fantasía digital y el profundo cansancio de muchos cubanos con más de seis décadas de dictadura.
En las imágenes Rubio aparece vestido de miliciano, de campesino con sombrero de yarey, fumando un tabaco, o incluso caminando solemnemente frente al Capitolio rodeado por un “pueblo cubano” que lo aplaude como si acabara de asumir el poder en La Habana.
El tono es festivo, de parodia y, en muchos casos, deliberadamente absurdo.
Aunque los memes buscan provocar risa, la avalancha de imágenes revela algo más profundo: para una parte importante de los cubanos dentro y fuera de la isla, la idea no se vive solo como chiste, sino como un deseo político latente.
En comentarios que acompañan las publicaciones, abundan frases como “ojalá”, “que llegue ese día”, “lo firmo ahora mismo” o incluso propuestas de realizar encuestas informales para medir cuántos cubanos aceptarían un liderazgo como el de Rubio tras un eventual colapso del régimen.
La explosión meme no surge de la nada. Se produce después de que el presidente Donald Trump compartiera en Truth Social un mensaje de un usuario que afirmaba que Marco Rubio podría ser presidente de Cuba, y él respondiera con un lacónico pero potente: “¡Me suena bien!“.
Ese gesto, aparentemente ligero, fue suficiente para disparar la imaginación digital y convertir la frase en materia prima para la sátira política viral.
Rubio, hijo de emigrantes cubanos y una de las figuras más duras contra el régimen de La Habana, se ha convertido desde hace años en una auténtica pesadilla para el castrismo.
Ha promovido sanciones, ha vinculado directamente la suerte de Cuba con la de Venezuela y ha defendido acciones que culminaron recientemente con la captura de Nicolás Maduro, principal aliado político y económico del régimen cubano.
En ese contexto, los memes funcionan como una mezcla de burla y mensaje político.
Para muchos usuarios, presentan a Rubio con uniforme verde olivo o posando como un “guajiro” no es solo humor: es una forma simbólica de imaginar el fin del actual sistema y una transición radicalmente distinta, incluso si esta se percibe hoy como improbable o jurídicamente compleja.
No podía faltar el “Ya viene llegando” de Willi Chirino.
La Constitución cubana actual no permite que una figura como Rubio -estadounidense por nacimiento- pueda aspirar legalmente a la presidencia, pero la de 1940, que reconocía derechos más amplios a los descendientes de cubanos nacidos en el exterior, sigue alimentando debates teóricos en el exilio sobre posibles escenarios futuros en una Cuba democrática.
Mientras tanto, los memes siguen multiplicándose.
Lo que está claro es que, entre bromas, Photoshop y emojis, una idea se ha instalado con fuerza en el imaginario digital cubano: la posibilidad -real o simbólica- de un cambio de era.
