Querido Papá Noel:
Hiervo de la rabia. Me acabo de enterar de que esta carta se quedó atorada en las presas eternas de mi país y nunca llegó a tus manos… porque a la DIS le pareció sospechosa.
Lo bueno es que aún creen en vos. Lo malo es que ya tenemos una causa abierta en la Fiscalía por conspiración.
Sé que ya todo el mundo guardó la decoración navideña, que vos estás en modo descanso y que estamos en enero, no en diciembre. Pero los milagros existen. Y si algo nos ha enseñado la política costarricense es que aquí todo puede pasar… incluso fuera de temporada.
Así que hago un nuevo intento. A destiempo, sí. Pero con la esperanza de que tus renos todavía tengan un poquito de batería para Costa Rica.
Te pido que para el 2026 nos mejoré la situación política.
Esta era (y sigue siendo) mi lista, la que no te llegó en Navidad:
1) Regalanos un botón de silenciar nacional. Que cuando arrecie la gritadera, el espectáculola pelea de egos o la conferencia eterna, alguien lo pueda apretar y volvamos a la programación normal: trabajar, estudiar, emprender y vivir en la “pura vida” habitual.
2) Enviá un lote de “vergüenza” al por mayor. Pero de la buena, de esa que te da calorcito en la cara y te hace decir: “Me equivoqué”.
Si podés, que sea reciclable y con entrega exprés. Y si te queda fácil, camuflala en tubos de “crema de rosas”, para que llegue a ese nuevo nicho de mercado tan claramente segmentado en los últimos meses.
3) Cambiá el discurso de odio por un “espíritu institucional”. Que la gente entienda que “instituciones” no es una mala palabra. Y que gobernar no es un concurso de popularidad, ni una guerra de hashtags.
4) Regalá memoria. Sin USB, sin RAM: memoria ciudadana. Para que no nos vendan el mismo cuento cada cuatro años con portada nueva… y el mismo final triste.
5) Y ya que estamos… te pido por Laura Fernández. Santa, yo sé que uno no debería juzgar a nadie por un solo día… pero, díay: cuando el día es el debate del TSE y el país entero te está viendo, por lo menos hay que llegar con algo más que frases de calendario.
Porque lo de Laura en el debate no fue un tropiezo: fue un tutorial en vivo de cómo convertir minutos de pantalla en una fábrica de memes. Y cuando las redes explotan, no es precisamente por admiración patriótica, sino por esa mezcla explosiva de datos inexactos, respuestas evasivas y ese tono de: “Yo tengo la razón porque sí”.
Entonces te lo pido así, directo:
• Traela con un manual de “cómo hablar claro sin pelear con la realidad”.
• O con un kit exprés de coherencia, calma y transparencia.
• Que cambie la cajita motivacional por explicaciones entendibles.
• Que cambie el “yo mando” por evidencia.
• Que cambie la defensiva por una cosa rarísima llamada rendición de cuentas.
Y por favor… menos “estoy bajo ataque” y más “aquí están mis propuestas, aquí están mis números, aquí está cómo lo voy a hacer”.
Porque una cosa es que te critican por política… y otra cosa es que el debate termine generando más dudas que confianza, y más memes que propuestas.
6) Y ahora sí, el pedido estrella: un botón de “modo trabajo” para Chaves.
Santa, a estas alturas ya no sé si pedirte un milagro… o un protocolo de emergencia institucional.
Porque ahora resulta que estamos a días de elecciones y el país entra en modo película: el gobierno denuncia un presunto plan para asesinar al presidente y se arma un terremoto nacional: titulares, versiones, dudas, análisis… y por supuesto, una nube de polarización instantánea.
Y, ojo: si hay algo serio, que se investiga con toda la fuerza y todo el peso de la ley, como corresponde.
Pero si no era una situación real, si fue exagerada, manipulada o convertida en herramienta política, entonces que también haya transparencia: que se diga con claridad qué pasó y que se den los nombres de los artífices de esa maniobra.
Porque lo que desespera es ver cómo en Costa Rica todo termina convertido en lo mismo: un capítulo más del espectáculo. Un país que necesita gestión… y recibe drama.
Entonces te pido un botón de “modo trabajo”, grande, rojo, imposible de ignorar.
Que cuando se active, haga tres cosas automáticamente:
• Bloquea el “modo berinche”: conferencias kilométricas, pleitos innecesarios y esa necesidad de “ganar” cualquier discusión.
• Activa el modo gestión: resuelve, coordina, ejecuta, rinde cuentas.
• Desactiva el “modo enemigo”: para que no veas conspiraciones hasta en un recibo del agua.
Pero este botón, Santa, tiene que venir con control parental institucional. Porque si no, fijo lo apaga a los cinco minutos con un: “¡Así no juego, botón canalla!”
Y se nos cae la actualización.
O, mejor: que el control parental lo tengan los hechos. Si no cumple, se le bloquea el micrófono y solo se le habilita cuando presente resultados verificables. Tecnología al servicio de la República.
7) Y si te sobra espacio en el saco… Traé un poco de diálogo del que no se hace para la foto. Del que se hace para resolver.
Y ya si andás inspirado, meté también una calculadora… para que el presupuesto y las promesas comiencen a coincidir, aunque sea por accidente.
Sé que es difícil. Pero también sé que vos trabajás con renos que vuelan, así que no me digás que esto “no se puede”.
Aquí hemos visto cosas más imposibles: gente que en campaña es humilde y después… bueno… después es historia contemporánea.
En fin, si no podés arreglarlo todo, por lo menos ayudanos con algo pequeño. Un milagro.
Por ejemplo: que este año la política nos dé menos vergüenza ajena y más razones para sentir orgullo.
Con cariño, fe moderada y sarcasmo patriótico,
Álvaro Apéstegui Gurdiánmédico y ciudadano preocupado
