El próximo 12 de abril no solo está en juego el próximo Gobierno de Hungría, también se dirime el futuro de la Unión Europea y cómo puede terminar la guerra en Ucrania. Las elecciones húngaras ya no son solo una cuestión de política interna. Tanto el actual primer ministro, Viktor Orbán, que se presenta a la reelección por quinta vez con el partido Fidesz, como el candidato del principal partido opositor Tisza, Péter Magyar, han propuesto estos comicios como un referéndum entre dos mundos: Europa o Consejo Túrquico, tradiciones orientales o instituciones occidentales, patriotas o liberales…
Con 20 puntos de diferencia en las últimas encuestas a favor del candidato opositor, Orbán se ha convertido a Ucrania ya la UE en la fuente de todas las desgracias que ocurren en Hungría como principal argumento de su campaña electoral. Zsuzsanna Végh, investigadora del German Marshall Fund, explica que “la política exterior solía ser un tema secundario en las elecciones de Hungría. Esto cambió a principios de la década de 2020, no solo por la guerra en Ucrania, sino porque la política exterior se volvió profundamente politizada. La apertura hacia el Este impulsada por Orbán, los frecuentes vetos y los ataques retóricos contra la UE convirtieron la posición de Hungría en el mundo en un asunto de disputa interna”.
