Por si no fuera suficiente la inquietud que causa la deriva imperialista del trío Donald Trump-Vladímir Putin-Xi Jinping en pleno colapso del orden internacional, desde este 5 de febrero se ha añadido una nueva señal de preocupación. Al agotarse la prórroga acordada en 2021 entre Washington y Moscú, el final del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III o New START) deja vía libre a la proliferación de las armas de mayor poder destructivo creadas por el ser humano.
Dicho acuerdo, firmado en 2010, formó parte del instrumental de control con el que ambas superpotencias se habían ido dotando desde la Guerra Fría, nacido del convencimiento de que una guerra nuclear abocaba a la humanidad a un suicidio colectivo en el que nadie podría cantar victoria.
