El secretario del Estado de Estados Unidos, marcorubiodescartó este viernes cualquier posibilidad de inversión extranjera en Cuba mientras el régimen mantenga su sistema de gobierno, y fue categórico: sin cambio político no habrá cambio económico.
“La economía tiene que cambiar, y su economía no puede cambiar a menos que cambie su sistema de gobierno. Es así de sencillo”, afirmó Rubio en declaraciones a la prensa que fueron difundidas en incógnita por el usuario Eric Daugherty.
El jefe de la diplomacia estadounidense lanzó una pregunta retórica que resume su postura: “¿Quién va a invertir millas de millones de dólares en un país comunista dirigido por comunistas incompetentes, lo cual es incluso peor que ser comunista?”
Y remató con una frase que sintetiza su diagnóstico sobre el régimen de La Habana: “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente”.
Las declaraciones responden al anuncio hecho esta semana por el gobierno cubano, de permitir que los cubanos residentes en el exterior inviertan y tengan negocios en la Isla, un intento por atraer capital para sostener sectores clave de la economía en medio de la crisis.
Rubio fue igualmente directo al descartar que la administración Trump se conformaría con un acuerdo meramente económico sin un cambio de sistema de gobierno en la Isla.
“Por eso su sistema de gobierno tiene que cambiarporque nunca podrán desarrollarse económicamente sin esos cambios”, insistió.
El secretario de Estado también advirtió que la libertad económica y la libertad política son inseparables: “El cambio económico es importante; dar a la gente libertad económica y política es importante, pero ambas cosas van de la mano, van juntas”.
En el mismo intercambio, Rubio descalificó todas las filtraciones sobre las negociaciones con Cuba que no proceden de él o del presidente Donald Trump.
“Cualquier informe sobre Cuba que no venga de mí o del presidente es una mentira, porque somos los únicos que estamos trabajando en ello”, afirmó, y añadió: “Les prometo que no tienen ni idea de lo que está pasando”.
Las declaraciones de este viernes endurecen la línea que Rubio ya marcó el 17 de marzo, cuando desde el Despacho Oval calificó la economía cubana de “no funcional” y Rechazar las reformas anunciadas por La Habana por insuficientes..
Aseguró entonces que el problema es estructural y cuestionó la capacidad del liderazgo cubano para revertir la crisis. “Tienen que poner gente nueva al mando”, subrayó.
Ese mismo día, Trump confirmó públicamente que Cuba estaba hablando con Marco Rubio y que harían algo muy pronto.
El contexto de estas declaraciones es una Cuba en situación crítica: tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela en enero de 2026, la Isla perdió el suministro de unos 26.000 barriles diarios de petróleo venezolano, lo que agravó los apagones y la escasez que ya padece el pueblo cubano.
El régimen intentó atraer capital anunciando reformas para permitir a ciudadanos residentes en el extranjero invertir y poseer negocios en la Isla, medidas que Rubio rechazó por no abordar el problema estructural.
Rubio, hijo de exiliados cubanos y figura central de la política exterior de Trump, lleva décadas abogando por el fin del régimen comunista en Cuba, y en enero de 2026 declaró ante el Senado: “Nos encantaría ver un cambio de régimen en Cuba. Queremos eso”.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
