El debate que se abrió en torno a la reducción del tiempo de atención de las citas médicas en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) evidencia la fragilidad del sistema y la necesidad de decisiones mejor sustentadas.
La medida de 20 a 10 minutos por consulta se aplicó por una semana y fue revertida tras la reacción de médicos, gremios y afiliados. Posteriormente, la institución precisó que el tiempo reducido se aplicaría únicamente para revisión de solicitudes y entrega de recetas. Sin embargo, el episodio dejó inquietudes de fondo.
La crisis del IESS no se resuelve recortando minutos, sino corrigiendo fallas estructurales con decisiones técnicas y financiamiento adecuado.
Los profesionales de la salud calificaron la disposición como antitécnica. y recordaron que los estándares internacionales, como los promovidos por la Organización Mundial de la Salud, recomiendan tiempos adecuados para garantizar una atención integral.
Más allá de la cifra exacta de minutos, el punto central es que la calidad del acto médico no puede subordinarse exclusivamente a metas de productividad.
Los pacientes con enfermedades catastróficas y los adultos mayores requieren una evaluación cuidadosa, escucha activa y seguimiento. Acortar ese espacio puede generar riesgos clínicos y afectar la confianza en el sistema.
Es cierto que el IESS enfrenta un problema real de acceso. Las citas se otorgan con meses de espera y el sistema tecnológico presenta fallas recurrentes. La presión por atender a más usuarios es comprensible.
No obstante, aumente el número de consultas diarias reduciendo el tiempo disponible no resuelve las causas estructurales del colapso. Puede, por el contrario, trasladar el problema hacia una mayor sobrecarga laboral, posibles errores médicos y derivaciones al sector privado, con costos adicionales para las familias.
La crisis del IESS exige respuestas técnicas y económicas de mayor alcance. Se requiere un presupuesto suficiente para el área médica, abastecimiento oportuno de insumos y medicamentos, y una revisión transparente del manejo del talento humano.
Mientras un informe institucional habla de un exceso de 1.813 funcionarios, médicos en distintas unidades señalan déficit en áreas críticas. Esta discrepancia debe resolverse con auditorías independientes y planificación basada en evidencia.
Asimismo, es indispensable fortalecer el modelo preventivo, invertir en el primer nivel de atención y modernizar el sistema tecnológico para que la asignación de citas sea oportuna y eficiente. Sin estos cambios, cualquier ajuste administrativo será apenas un parche.
El IESS sostiene la salud y la seguridad social de más de 3 millones de ecuatorianos. Su recuperación no puede depender de atajos coyunturales, sino de reformas estructurales que equilibren la sostenibilidad financiera con calidad y dignidad en la atención.
