El régimen cubano ha cuestionado duramente el reciente envío de ayuda humanitaria desde Estados Unidos a los damnificados del huracán Melissa.
considera que se trata de una operación marcada por la “manipulación política” y el oportunismo, pese a que los bienes sean recibidos en el país y distribuidos en comunidades afectadas del oriente de la isla.
A través de un comunicado oficial emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) este 14 de enero, las autoridades cubanas acusaron a Washington de valerse de la tragedia provocada por el huracán como una herramienta para reforzar su discurso político y desacreditar al gobierno de La Habana.
“El gobierno de EE.UU. está aprovechando con multas oportunistas y de manipulación política lo que parecería un gesto humanitario”afirmó el MINREX.
Una ayuda sin coordinación oficial
El documento del gobierno cubano puntualiza que, pese a los anuncios públicos del Departamento de Estado sobre el envío de ayuda, en ningún momento hubo un canal oficial de comunicación entre los gobiernos para coordinar la operación.
Crítica que las autoridades cubanas se enteraron de la iniciativa a través de la Iglesia Católica cubana, que les informó que la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. actuaría como canal para enviar asistencia material financiado por la Administración Trump.
“Como principio, Cuba no se opone a la asistencia procedente de gobiernos u organizaciones, siempre que beneficie al pueblo y no se utilicen las necesidades de los damnificados para lucrar políticamente bajo el disfraz de gesto humanitario.”, subrayó el comunicado.
El gobierno de la isla reiteró que toda contribución humanitaria, venga de donde venga, debe pasar por los canales oficiales designados para su recepción, organización y distribución.
En ese esquema participan también organizaciones como la Iglesia Católica y otras con trayectoria comprobada en situaciones de emergencia.
Cuba aceptó el donativo bajo el principio de no condicionamiento, considerando que se trata de una muestra de solidaridad del pueblo estadounidense, cuyos impuestos financian tales fondos.
La operación humanitaria de EE.UU.: Vuelos, kits y tensiones
La ayuda humanitaria enviada por EE.UU. incluye un conjunto inicial de 528 kits de alimentos y 660 kits de higiene, con insumos de tratamiento de agua, que llegaron al aeropuerto internacional de Holguín este miércoles.
Su distribución es una carga de Cáritas Cubaen coordinación con organizaciones humanitarias vinculadas a la Iglesia Católica.
Según los planes anunciados por el Departamento de Estado, la iniciativa es parte de un paquete de tres millones de dólares en asistencia por desastre, comprometido por la administración del presidente Donald Trump.
Las entregas se realizarán mediante vuelos chárter y embarcaciones, que deberían alcanzar a unas 6.000 familias en las provincias más afectadas: Holguín, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo.
El plan contempla, además de alimentos básicos (arroz, frijoles, aceite y azúcar), artículos esenciales como ollas, sábanas, mantas y linternas solares, así como insumos para purificar y almacenar agua.
Según Cáritas, la distribución se hará conforme a sus principios de salvaguarda, con énfasis en el trato digno, la transparencia y la protección de los beneficiarios.
Washington justificó la operación afirmando que se tomaron “medidas extraordinarias” para que la ayuda llegue directamente al pueblo cubano, sin interferencias ni desvíos del “régimen ilegítimo”, en una frase que ha generado rechazo en La Habana.
“El Departamento de Estado podrá seguir mintiendo sobre Cuba, pero no podrá alterar los hechos”replicó el MINREX en tono desafiante.
Tensión política: Congresistas cubanoamericanos respaldan la exclusión del régimen
La controversia también ha sido amplificada por las declaraciones de congresistas cubanoamericanos como Carlos Giménez y María Elvira Salazar, quienes expresaron su apoyo a la ayuda humanitaria, pero exigieron que el gobierno cubano no tenga acceso ni control sobre las donaciones.
“Todos sabemos durante años que la dictadura asesina en Cuba se roba las donaciones y luego se las revende al pueblo a precios exorbitantes”, denunció Giménez.
Salazar, por su parte, calificó la acción de Estados Unidos como una estrategia para “pasar por encima del régimen” y así respaldar directamente al pueblo cubano.
“Estados Unidos siempre ha sido generoso con quienes luchan por la libertad y la democracia, incluido el oprimido pueblo de Cuba. Al pasar por encima del régimen, apoyamos su lucha por la libertad, no a su represor”, expresó la legisladora republicana.
Estas declaraciones reafirman la intención de Washington de desligar la ayuda del aparato estatal cubano, una postura que contrasta directamente con la visión del gobierno de la isla, que considera imprescindible la canalización oficial de cualquier tipo de cooperación internacional.
Contexto de desastre y emergencia prolongado
El huracán Melissa, de categoría 3, azotó el oriente cubano el 29 de octubre de 2025, dejando millas de damnificados y provocando daños severos en la infraestructura, cultivos, redes eléctricas, telecomunicaciones y sistemas de bombeo de agua.
La situación agravó aún más la crisis humanitaria en una isla que ya sufría una escasez crónica de alimentos, apagones generalizados y deterioro económico.
Tras el paso del huracán, diversos países y organizaciones internacionales comenzaron a enviar ayuda de emergencia.
La llegada de donaciones estadounidenses, más allá de su dimensión cuantitativa -que representa solo una fracción del esfuerzo nacional e internacional según el gobierno cubano- se convierte ahora en un nuevo punto de fricción diplomática entre La Habana y Washington, en un contexto en el que ambas partes mantienen discursos irreconciliables.
Un trasfondo recurrente
Este episodio remite a conflictos anteriores en torno a la ayuda internacional a Cuba, donde la falta de confianza mutua y la politización del desastre han marcado el tono de las relaciones.
Mientras Cuba insiste en la soberanía de sus mecanismos de distribución, Estados Unidos impulsa acciones que excluyen al Estado cubano, bajo la justificación de evitar desvíos o manipulaciones.
Más allá de las declaraciones cruzadas, lo cierto es que los damnificados del huracán Melissa siguen necesitando ayuda urgente y sostenida, al margen de los intereses políticos en juego.
