La Unión Eléctrica informado Este domingo en la tarde que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) quedó interconectado desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba, y que se trabajó “intensamente” para incorporar Granma y Guantánamo al sistema.
Luego, ya en la nocheconfirmó la conexión de esos dos territorios orientales, aunque reconoció que persistía un alto déficit en la capacidad de generación.
Aunque ya habían comenzado a funcionar varias plantas generadoras, entre ellas Antonio Guiterasel principal bloque unitario de la isla, todavía esas unidades se encontraban subiendo carga luego de un día apagadas por el nuevo colapso eléctrico, mientras otras aún no habían sincronizado o se encontraban ya fuera del SEN por reparaciones en el momento de la caída.
Como han explicado reiteradamente especialistas y directivos, y han comprobado en carne propia los cubanos, la reconexión del SEN no equivale al retorno del servicio en todo el país, algo que en la práctica lleva mucho tiempo sin ocurrir debido a la prolongada crisis energética.
La interconexión de las subestaciones y microsistemas precede en horas o días al restablecimiento del SEN y al retorno del fluido en los hogares, condicionado por la capacidad de generación disponible, que actualmente resulta muy insuficiente para cubrir la demanda nacional.
El apagón general de este sábado 21 es el séptimo desde octubre de 2024 y el segundo en esta semana. A ellos se suman otros colapsos parciales del SEN en este mismo período.
La crisis energética en Cuba, que ha resultado en estas caídas cada vez más frecuentes del sistema, tiene una doble causa. Por un lado, la obsolescencia de una infraestructura termoeléctrica sometida a décadas de explotación sin inversión y por el otro, la falta del combustible, situación agravada por el bloqueo petrolero de EE.UU.
El país acumula tres meses sin recibir petróleo, tras la interrupción de los envíos venezolanos a principios de enero y la orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de ese mes que prohíbe la venta de crudo a la isla. El resultado es la parálisis casi total de la generación distribuida que requiere diésel o combustible y un déficit que roza los 2 mil MW frente a una demanda que supera los 3 mil MW en las horas pico.
