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07 de marzo de 2026
Con un mensaje anterior en redes sociales advirtiendo que “Irán será golpeado muy duro”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este sábado la cumbre Escudo de las Américas.
Es noticia. Se trata de un nuevo foro regional con el que busca centrar la política exterior estadounidense en el Hemisferio Occidental, pese a las múltiples crisis internacionales que enfrenta su administración.
- La reunión tiene lugar en su club de golf en Miami, un espacio cada vez más utilizado como plataforma diplomática del mandatario.
- El encuentro ocurre apenas dos meses después de la operación militar estadounidense que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, trasladados a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con el narcotráfico.
- La ofensiva se ha convertido en uno de los pilares con los que Trump intenta proyectar autoridad regional, un objetivo que ahora refuerza con esta cumbre.
Qué destacar. El contexto internacional suma presión al evento: hace una semana, Trump se unió a Israel para lanzar una ofensiva contra Irán, que provocó la muerte del líder supremo Ali Jamenei, lo que elevó la tensión en Medio Oriente y ha presionado los mercados globales.
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- Aun así, el mandatario mantuvo su agenda en Miami, aunque con una ventana limitada de tiempo, pues tiene previsto viajar a la base aérea de Dover para presenciar el traslado de los restos de seis soldados estadounidenses muertos en un ataque con dron en Kuwait.
- La reunión congrega a líderes y presidente de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, así como al presidente electo de Chile, José Antonio Kast. Guatemala no fue tomada en cuenta.
- Se trata mayoritariamente de mandatarios de derecha o con afinidad a la agenda de seguridad impulsada por Trump, una tendencia que diversos analistas han descrito como la base de una nueva coalición hemisférica orientada a respaldar la llamada Doctrina Donroeuna reinterpretación del Corolario Trump basada en la histórica Doctrina Monroe.
Sí, pero. Brasil, México y Colombia se mantienen fuera del encuentro. México, en particular, no fue invitado, lo que fuentes diplomáticas interpretan como reflejo de tensiones con la administración Trump por divergencias en política de seguridad y migración.
- Uno de los ejes centrales es la contención de la influencia china en América Latina.
- Desde su retorno a la Casa Blanca, Trump ha presionado a gobiernos aliados para frenar proyectos vinculados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta y revisar contratos estratégicos, como ocurrió en Panamá.
- Además, la captura de Maduro alteró el flujo de petróleo venezolano hacia China, principal comprador antes del operativo, lo que abre un nuevo frente geopolítico en la región. Sin embargo, los expertos advierten que varios gobiernos latinoamericanos siguen reacciones a cortar lazos con Beijing debido a su peso económico ya la limitada asistencia financiera que ofrece Washington.
En el radar. Antes de iniciar la cumbre, Trump nombró como enviado especial del Escudo de las Américas a Kristi Noem, recientemente removida del Departamento de Seguridad Nacional.
- Ella misma anunció que el presidente revelará “un gran acuerdo” enfocado en la lucha conjunta contra los cárteles y el narcotráfico a escala hemisférica.
- La Casa Blanca insistió en que esta cumbre es clave para “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio”, reforzando alianzas con gobiernos que comparten la visión de seguridad de Washington.
- Trump, por su parte, asegura que la región vive un “renacimiento estratégico” bajo su liderazgo, marcado por acciones militares, presión diplomática y un renovado esfuerzo por controlar el terreno geopolítico frente a potencias externas.
En conclusión. La cumbre Escudo de las Américas surge, además, tras la cancelación de la Cumbre de las Américas prevista en República Dominicana, suspendida debido a profundas divisiones internas del continente y la falta de compromiso de asistencia del propio Trump.
- Aunque su alcance real aún está por verso, el foro marca un intento contundente de rediseñar la arquitectura política regional bajo el liderazgo estadounidense.
- En un momento en que la región enfrenta presiones económicas, crimen organizado y una creciente pugna entre potencias globales, el “gran acuerdo” prometido por Trump será determinante para medir el peso y la cohesión de esta nueva alianza hemisférica.
