el presidente Donald Trump participó el sábado en Dover, en el estado de Delaware, en un breve acto para la repatriación de los restos de los primeros seis soldados estadunidenses muertos en la guerra contra Irán.
Con una gorra blanca con las letras doradas “USA”, el republicano hizo el saludo militar al paso de cada uno de los ataudes cubiertos con la bandera estadunidense, que fueron trasladados de un avión militar a un vehículo en la Base de la Fuerza Aérea de Dover.
Los seis militares, muertos al día siguiente del inicio por parte de Estados Unidos e Israel de la guerra contra Irán, eran reservistas desplegados en Kuwaitadscritos al 103º mando de apoyo con base en Des Moines (Iowa).
El vicepresidente, JD Vance, también estaba presente, al igual que el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine; la primera dama, Melania Trump, y la segunda dama, Usha Vance.
Este proceso de repatriación de los cuerpos de los miembros de las fuerzas armadas estadunidenses es una de las tareas más solemnes que asume un presidente de Estados Unidos.
No es una ceremonia oficial del gobierno, sino un ritual militar cuidadosamente organizado.
Los féretros cubiertos con la bandera fueron llevados a los vehículos que esperaban para su traslado a las instalaciones mortuorias en Dover, donde el Sistema del Médico Forense de las Fuerzas Armadas realiza la identificación y prepara los restos para el entierro.
Trump viajó a Delaware para la ceremonia después de atender un encuentro de líderes latinoamericanos en la mañana del sábado en Florida.
En una publicación en su plataforma Truth Social, advirtió que “Irán será golpeado muy fuertemente” y amenazó con más ataques con nuevos objetivos.
Con información de Reuters.
