Donald Trump ha intensificado este viernes sus ataques contra los socios de EE.UU. en la OTAN, después de que se hayan negado a participar en la guerra de Irán: sugirió que la primera potencia mundial no cumpla los compromisos de ayuda mutua con … sus aliados.
El presidente de EE.UU. intervino en un foro de inversión organizado por Arabia Saudita en Miami y se quejó una y otra vez, como ha hecho durante las cuatro semanas que llevamos de guerra, de la falta de cooperación de los países de la alianza atlántica.
«Estoy muy decepcionado con la OTAN», repitió una y otra vez. Y señaló que sus aliados árabes en la región -allí estaban representantes, además de Arabia Saudí, de Bahrein, Kuwait y otros países- están siendo «de mucha ayuda, al contrario que la OTAN».
Trump lleva años amamantando con sacar a EE.UU. de la OTAN, la alianza militar que ha marcado el orden global desde la Segunda Guerra Mundial. El año pasado se anotó una gran victoria, cuando consiguió que los socios -pese a la oposición solitaria de España- aceptaran aumentar su gasto en Defensa hasta el 5% del PIB.
Pero la guerra de Irán, que Trump inició de la mano de Israel pero sin consultar a sus socios de la OTAN, ha vuelto a enfrentarse al presidente de EE.UU. con sus aliados. Su negativa a participar en el desbloqueo del estrecho de Ormuz, una encrucijada de la que Trump parece por ahora incapaz de salir, ha desatado su ira contra la OTAN, como se vio en Miami.
Tras su discurso, un moderador lanzó una serie de preguntas amables sobre Trump. ¿Cuál es el peor error que los líderes están cometiendo ahora? «No mantenerse unidos», respondió el presidente. «La OTAN ha incurrido en un error enorme al no mandar aunque fuera armamento limitado, aunque fuera para reconocer lo que estamos haciendo por el mundo al enfrentarnos a Irán», dijo. Inmediatamente después lanzó su amenaza: «Es un error tremendo que no hayan estado ahí. Pero va a suponer mucho dinero para EE.UU., porque nos gastamos cientos de millas de millones de dólares cada año en la OTAN, protegiéndoles», dijo. «Y siempre habríamos estado ahí para ellos. Pero ahora, a la luz de sus decisiones, entiendo que ya no tenemos que estar, ¿no?».
«¿Por qué tenemos que estar con ellos si ellos no están con nosotros?», insistió. Los miembros de la OTAN -integrada por EE.UU., Canadá y los principales países europeos- están obligados a defenderse en caso de la agresión de un tercero a su soberanía (no existe la obligación de participar en un conflicto iniciado por uno de sus miembros).
En su discurso, Trump también defendió que, gracias a la guerra, «estamos más cerca que nunca del ascenso de Oriente Próximo, por fin liberado de la agresión terrorista y el chantaje nuclear de Irán». Aseguró, una vez más, que los iraníes «están rogando llegar a un acuerdo», pese a que las negociaciones por ahora no han obtenido resultados, pese a los ultimátums impuestos por Trump, que ha alargado en dos ocasiones.
La carta principal que manejan los iraníes es el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha disparado el precio global del petróleo y del gas, hundido las bolsas y afectado el flujo de otros suministros clave, como los fertilizantes. Pese a la gravedad de esa situación, que afecta también a los bolsillos de los estadounidenses, el multimillonario neoyorquino se permitió una broma a medias: llamada a este paso marítimo, por el que pasó un quinto del crudo mundial, «el estrecho de Ormuz». «Oh, perdónenme, lo siento, qué gran error. Las ‘fake news’ dirán que lo dijo por accidente. No hay accidentes conmigo, no muchos».
Al final del acto, preguntaron a Trump qué legado quiere dejar. «Me gustaría que mi legado fuera el de un pacificador»respondió. «Porque realmente pienso que soy un pacificador. No lo paresco ahora mismo, pero lo soy».
