Las negociaciones a tres bandas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos están conquistadas. A tres meses del nuevo formato de diálogo facilitado por Washington, los avances han sido mínimos. Además de la pausa provocada por la guerra contra Irán, se mantienen las resistencias clave entre … Kiev y Moscú en materia de territorios. Las perspectivas no son buenas. Y en Ucrania crece la idea de que Estados Unidos podría retirarse de la mesa si Kiev no cede la región oriental de Donetsk.
Uno de los miembros del partido de Zelenski, Servidor del Pueblo, trasladó al rotativo ‘Ukrainska Pravda’ las pocas esperanzas de Kiev en el proceso de paz. «Entendemos que las negociaciones en formato tripartito probablemente se suspenderán», dijo la fuente. «Por lo tanto, es necesario preparar un plan para la continuidad del Parlamento actual durante uno, dos o tres años más».
El presidente Zelenski pidió al jefe de su partido la elaboración de propuestas para que la Rada Suprema –el Parlamento– siga funcionando si el conflicto se alarga. «Andrii Motovylovets (vicepresidente de la formación política del presidente en la Rada) está trabajando en ello. No se limita a plazos, sino que está elaborando activamente un plan», declaró un diputado a ‘Ukrainska Pravda’.
En febrero de 2026, un periodista de The Wall Street Journal dijo que el líder ucraniano había dado orden de preparar el país para tres años más de guerra ante la deriva de las conversaciones de paz. Entonces el asesor de Zelenski en materia de comunicaciones, Dmytro Lytvyn, tildó esta información de «falsa». «No hubo ni esa conversación con los asesores ni esa negatividad sobre las negociaciones, ni tampoco esa tarea de prolongar la guerra durante otros tres años; esto es simplemente una farsa estúpida», apuntó Lytvyn.
La última reunión entre los equipos negociadores de Ucrania y Estados Unidos se celebró el pasado fin de semana en Miami. Apenas han surgido detalles y ninguno de los participantes público compromiso alguno. Por su parte, el Kremlin dice estar abierto a continuar con las negociaciones mientras se habla de «pausa situacional» debido a la guerra en Irán.
Nuevo ataque ruso contra Ucrania
Rusia lanzó 390 drones y 40 misiles de distintos tipos contra el país vecino durante la noche de este martes. El objetivo del ataque fue la infraestructura energética. Las regiones de Zaporiyia, Odesa, Poltava, Sumy, Járkov y Jersón se quedaron sin electricidad, informó el Ministerio de Energía del país. Se registraron los impactos de seis misiles y hasta 27 drones en más de una veintena de lugares.
Esta ofensiva aérea del Kremlin cercenó la vida de al menos cuatro personas. Los heridos ascienden a 21, según los Servicios de Emergencias. Los daños provocados por los misiles afectarán a un total de 11 provincias del país, siendo las regiones de Poltava y Zaporiyia las más afectadas.
Horas antes de que Rusia lanzase el enésimo ataque aéreo contra el país vecino, Zelenski advertía: «Por favor, presten atención a las alertas de ataque aéreo de hoy. Nuestros servicios de inteligencia tienen información de que los rusos podrían estar preparando un ataque masivo».
El mandatario ucraniano condenó el bombardeo ruso en un mensaje publicado en redes sociales. Zelenski también lanzó un mensaje a los socios continentales: «Es fundamental que Europa sea capaz de producir la cantidad necesaria de misiles de defensa aérea para protegerse de cualquier amenaza».
Este gran ataque ruso se produce un día después de que drones ucranianos impactaran contra los puertos de Primorsk y Ust-Luga, en la región de Leningrado. Las terminales rusas quedaron fuera de servicio temporalmente tras el golpe de los vehículos aéreos no tripulados.
Primorsk es uno de los principales centros de exportación de petróleo de Rusia con capacidad de distribuir un millón de barriles diarios. El golpe ucraniano se produjo con el estrecho de Ormuz cerrado, lo que podría agravar el suministro mundial de hidrocarburos. La agencia Reuters informó de que la planta rusa de Ust-Luga ya ha retomado las operaciones.
