Estados Unidos lanzó el miércoles una operación para capturar un petrolero que ahora navegaba bajo bandera rusa en el Atlántico Norte, tras una persecución “dramática” de varias semanas en alto mar que se convirtió en un nuevo punto de tensión entre Washington y Moscú, información dos funcionarios estadounidenses citados por NBC News.
El buque —que cambió su nombre de Bella 1 a marinera— fue perseguido inicialmente por la Guardia Costera de Estados Unidos cerca de Venezuela el mes pasado, en el marco del endurecimiento del bloqueo y la política de incautación de cargamentos y vinculados a exportaciones petroleras sancionadas desde y hacia Venezuela, según NBC News y reportes financieros. Un funcionario estadounidense dijo a la cadena que el barco “ha sido asegurado” y que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lidera la operación con apoyo de las fuerzas armadas.
El episodio ocurre días después de que el presidente Donald Trump anunciara una intervención militar en Venezuela y afirmara que el país entregaría a Estados Unidos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, en una estrategia que ha colocado al “oro negro” como pilar de la política de Washington y como punto de fricción con Rusia y China.
De acuerdo con NBC News, el petrolero de crudo estaba en la lista de sanciones de Estados Unidos desde junio de 2024 y forma parte de la llamada “flota oscura” de buques que, según funcionarios estadunidenses, ayudan a evadir restricciones sobre el comercio energético. Al momento de los hechos, un funcionario estadunidense con conocimiento del caso indicó que el barco “había estado navegando bajo falsa bandera” y estaba sujeto a una orden judicial de incautación, de acuerdo con el mismo reporte.
Los datos de seguimiento marítimo muestran que el 5 de enero el buque se encontraba frente a la costa oeste de Escocia en el Atlántico Nortesegún MarineTraffic. Ese desplazamiento hacia aguas del norte de Europa incrementó la sensibilidad diplomática y el involucramiento indirecto del Reino Unido, desde donde Estados Unidos desplegó aviones para misiones de vigilancia y apoyo.
Rusia respondió con una protesta formal. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso dijo el martes que estaba “monitoreando con preocupación la situación anómala que rodea al petrolero ruso Marinera”en un comunicado difundido por la agencia estatal TASS y reproducido por medios occidentales.
En ese texto, Moscú aseguró: “Desde hace varios días, Marinera ha sido seguida por un barco de la Guardia Costera de Estados Unidos, a pesar de que nuestro buque se encuentra aproximadamente a 4 mil kilómetros (2 mil 485 millas) de la costa estadounidense”.
El ministerio agregó: “Actualmente, el buque navega en aguas internacionales del Atlántico Norte bajo la bandera estatal de la Federación Rusa y en pleno cumplimiento del derecho marítimo internacional” y denunció una supuesta escalada militar: “por razones que no nos quedan claras, el buque ruso está recibiendo una atención cada vez mayor por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos y la OTAN, una atención que es claramente desproporcionada en relación con su carácter pacífico”.
Medios estatales rusos y canales afines al Kremlin amplificaron la narrativa de un intento de “secuestro”. La cadena RT difundió un vídeo que describió con el epígrafe: “La visibilidad es mala debido a la niebla, y un barco de la Guardia Costera de Estados Unidos es visible a la distancia”añadiendo que el buque “fue objeto de un intento de secuestro en el Atlántico Norte” y que aviones estadounidenses lo monitoreaban.
En paralelo, el despliegue aéreo fue inusual por volumen y tipo de plataformas, según informes de seguimiento de vuelos citados por prensa financiera: varios C-17A Globemaster III volaron desde bases estadounidenses hacia el Reino Unido, y un avión P-8A Poseidon de la Marina realizó misiones desde territorio británico, normalmente asociadas a patrullaje y vigilancia marítima. El Reino Unido declinó comentar si rastreaba el petróleo o activos navales rusos cercanos, o si discutía la operación con Washington, según el Financial Times.
Analistas de riesgo marítimo advirtieron que la Marinera podría no ser un caso aislado. Un informe de Windward señaló que el buque pintó una bandera rusa y reabanderó su registro a Rusia en pleno trayecto como forma de disuasión frente a una interceptación estadunidense, y que otros petroleros vinculados al comercio con Venezuela habrían seguido patrones similares.
