El ultraderechista Geert Wilders nunca ha sido un partido al uso, a él se le ha considerado más bien como “un hombre con una cuenta de Twitter”. Aquellas palabras (lanzadas por Dilan Yesilgoz, líder de los conservadores de VVD) resuenan estos días tras la ruptura de su grupo parlamentario. De momento, siete de los 26 diputados del partido de Wilders en el Parlamento neerlandés han decidido abandonarlo y han anunciado el nacimiento de una nueva formación.
Wilders no tolera discrepancias dentro de su Partido por la Libertad (PVV). Sin afiliados, órganos ni democracia interna, su dominio personal es casi total. Dada esta férrea disciplina, tan solo los más leales permanecen. Sin embargo, algo empezó a removerse en sus filas tras las elecciones del pasado octubre, en el que salió derrotado. Durante meses, las encuestas dieron a Wilders una victoria holgada sobre sus rivales, pero el ultra perdió 11 de sus 37 escaños, empatando con los liberales del partido D66, liderado por Rob Jetten.
