La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó, por unanimidad, una reforma de la ley de hidrocarburos que autoriza la entrada de capital extranjero en la explotación petrolera y permite la participación directa de empresas privadas en el sector, tras más de dos décadas de férreo control estatal sobre PDVSA.
Este hecho, anunciado con entusiasmo por la presidenta Delcy Rodríguez como un período de prosperidad y avance para la nación sudamericana, supone el fin del control del chavismo sobre Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y cumple con las condiciones exigidas por el Gobierno de Estados Unidos para normalizar las relaciones económicas con Caracas.
La nueva ley permite la firma de contratos directos entre PDVSA y compañías privadas, nacionales o extranjeras, sin necesidad de crear empresas mixtas, como exige la normativa anterior.
Aunque el Estado mantiene la propiedad de los yacimientos, los inversionistas podrán encargarse de la extracción, comercialización y exportación del crudo.
Entre las novedades figura la autorización para que los privados manejen cuentas bancarias en el extranjero y comercializan directamente el petróleo.
Las regalías al Estado se fijan en un máximo del 30%, con posibilidad de modificación por parte del Ejecutivo, y se establecen amplias exenciones tributarias para quienes inviertan en el sector.
Asimismo, la ley introduce una cláusula de arbitraje internacional que permitirá resolver controversias fuera de los tribunales venezolanos, un cambio destinado a ofrecer garantías a los inversionistas tras las expropiaciones que marcaron la era de Hugo Chávez.
“Hoy es un día histórico para la República, porque en medio de las adversidades hemos podido mantener en alto nuestra industria petrolera”, declaró el presidente del Parlamento, jorge rodriguezal cerrar la sesión.
“Con el mantenimiento de los principios de soberanía e independencia, y la propiedad que la República tiene de sus yacimientos, vamos a hacer más competitivo al sector al permitir la contratación de empresas nacionales y extranjeras”, añadió.
El texto fue aprobado con el respaldo tanto de los diputados oficialistas como de la oposición, en una sesión que vendió el acuerdo político entre la administración interna de Delcy Rodriguez y Washington.
La reforma fue tramitada con rapidez, en línea con los compromisos asumidos tras la operación militar estadounidense del 3 de enero que llevó a la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
el Departamento del Tesoro de Estados Unidospor su parte, emitió la licencia general 46que autoriza las transacciones con el Gobierno de Venezuela y con PDVSA “para la elevación, exportación, comercialización, compra o transporte de petróleo venezolano”.
La autorización incluye la refinación del crudo por entidades estadounidenses, siempre que no participen empresas de Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba.
Además, Washington anunció el levantamiento de las restricciones aéreas y la reanudación de los vuelos directos entre ambos países, suspendidos desde 2019.
La medida se interpreta como un paso más en el proceso de normalización bilateral tras la caída del chavismo y el inicio del período de transición democrática bajo tutela internacional.
Un nuevo marco económico tras la caída de Maduro
Desde la detención de Nicolás Maduro, el pasado 3 de eneroVenezuela ha experimentado un acelerado proceso de reinserción económica y diplomática.
Estados Unidos reabrió su embajada en caracas el 15 de enero, y el secretario de Estado, marcorubioha destacado el “avance significativo” en la cooperación bilateral y el fin del aislamiento internacional del país sudamericano.
“Las autoridades venezolanas han aprobado una ley que elimina muchas de las restricciones impuestas durante la era de Chávez a la inversión privada. Es un paso fundamental para reconstruir la economía venezolana”, dijo Rubio durante una comparancia ante el Senado estadounidense.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
