La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyeny el del Consejo, Antonio Costase encuentran en la India, donde esperan rubricar este martes lo más parecido a un gigantesco acuerdo comercial con el país que actualmente ya es el más … poblado del mundo.
Después de más de dos décadas de negociaciones, si ese acuerdo llega a concretarse sería un espaldarazo político monumental para los europeos, frente a la política errática y arbitraria del norteamericano Donald Trump y sus aranceles generalizados. Después de firmar el acuerdo con Mercosur, la UE quiere seguir dando pasos concretos para reafirmar sus propios intereses en el mundo, al margen de Estados Unidos.
Von der Leyen y Costa participan este lunes en las celebraciones del aniversario de la independencia de la India, que es un acontecimiento importante. El martes se espera que se ajusten los detalles para firmar el esperado acuerdo comercial con el primer ministro indio, Narendra Modien una cumbre UE-India. Los aspectos más controvertidos por ahora son los medioambientales. Tener en cuenta que la India es un país de 1.500 millones de personaslos negociadores europeos reconocen que ha sido «extremadamente difícil» de cerrar.
Según lo que se ha venido acordeando, la India reducirá los aranceles sobre los automóviles importados de la UE, desde tasas de hasta el 110% hasta un potencial 40%, lo que generaría importantes oportunidades para fabricantes europeos de automóviles y sectores como los componentes de automoción, los productos químicos y los plásticos, mientras que se espera que el texto también mejore el acceso al mercado indio de los vinos y licores europeos.
A su vez, India debería beneficiarse de la facilitación de las exportaciones en sectores como el textil, la joyería, el farmacéutico, la maquinaria y los servicios informáticos. Los productos agrícolas quedan por ahora fuera de este acuerdo a la espera que la India avance en su propia regulación.
Puede que en otra época, los responsables europeos hubieran hecho más hincapié en los compromisos climáticos que figuran en el Acuerdo de París. Ahora es muy probable que aparezcan como elementos no esenciales porque el verdadero objetivo político no es otro que demuestre que la UE puede ser una potencia comercial global a base de abrir mutuamente los mercados, en lugar de imponer aranceles con criterios coercitivos como prefiere hacer Trump.
