Una primavera muy intensa. Así definen los expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) cómo van a ser estos meses para los casi 1,5 millones de ciudadanos alérgicos al polen (cifra del Consejo General de Colegios Farmacéuticos), una forma suave de decirles que lo van a pasar francamente mal esta primavera frondosa y llena de vida, gracias a las cuantiosas lluvias caídas y al invierno cálido.
El problema es que el cambio climático y la contaminación están transformando el patrón tradicional de las alergias al polen. Las temporadas de polinización ya no se limitan a la primavera: comienzan antes y se prolongan durante más meses debido al aumento de las temperaturas ya los cambios en los patrones meteorológicos, que adelantan la floración y prolongan la producción de polen, explica el alergólogo Pedro Ojeda. De hecho, los estudios apuntan que la temporada de polen podría alargarse cerca de un 19%, mientras que su concentración anual podría aumentar entre un 16% y un 40%.
Los expertos recomiendan el uso de mascarillas y de gafas de sol y no hacer ejercicio en parques.
¿Qué hacer? Pues el afectado puede hacer mucho, señalan los expertos. Por lo pronto, ir al alergólogo para que le hagan un diagnóstico (a qué polen tiene alergia) y así, un tratamiento, que le permitirá adelantarse a la invasión de mocos, lágrimas y ahogos, entre otros síntomas, explica Juan José Zapata, presidente del Comité de Alergología Clínica. Siempre hay que intentar adelantarse a los síntomas antes de estar inmersos en una nube de polen. Según Ignacio Dávila, presidente de la Seaic, aunque hay diferencias territoriales, en este momento se puede acceder a una consulta pública en un tiempo que oscila entre 1 y 3 meses.
Los tratamientos ayudan, por supuesto. Pero también está en manos de los ciudadanos reducir la aspiración de polen. Así, aconsejan, por un lado, ventilar unos 10 minutos máximo por la mañana y otros tantos por la tarde. El resto del tiempo, las ventanas cerradas. Las previsiones apuntan a altas concentraciones de polen (ya han comenzado) que se pueden solapar con distintas plantas en proceso de polinización y que estarán suspendidas, amenazando los interiores de las viviendas, explica el doctor Zapata.
Los más precavidos deben ser los que viven en las 5º plantas de los edificios, porque, según este alergólogo, es la altura donde se produce mayor concentración de polen. Esos vecinos deben, incluso, mantener las ventanas cerradas por más tiempo.
Textiles como la licra, por ejemplo, atraen los granos de polen.
También aconsejan no tender la ropa al aire libre porque se llena de polvo. Además, textiles como la licra, por ejemplo, atraen los granos.
¿Qué más puede hacer un alérgico al polen? Pues Zapata lo tiene claro: ejercicio al aire libre, pero no en parques y jardines, y llevar mascarillas y gafas de sol en los días en los que hay altas concentraciones. ¿Cómo saberlo? Consultando la información en www.polenes.com, de la Seiac.
Según esta sociedad, esta primavera se espera que los niveles de gramíneas (la más común) presenten diferencias según la región. En el centro peninsular, se prevén niveles de moderados a intensos en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid. En el sur, niveles moderados en Córdoba, Granada, Huelva y Cádiz. Las concentraciones más altas se registrarán en Badajoz y Cáceres, Sevilla y Jaén.
Y leves leves o bajos en el resto de España.
“Los alérgicos deben estar siempre informados, sobre todo cuando viajan. Porque pueden vivir en Vitoria y no tener síntomas y viajar a Toledo y no poder ni respirar”, indican.
Uso regular de los antihistamínicos.
Uno de los errores más frecuentes que se detectan en la farmacia comunitaria es el uso irregular de los antihistamínicos por parte de los pacientes. De hecho, muchas personas los toman únicamente cuando aparecen los síntomas y los suspenden en cuanto mejoran.
Sin embargo, en la rinitis alérgica los mediadores inflamatorios pueden mantenerse activos durante días o semanas mientras persiste la exposición al alérgeno. Por ello, cuando el profesional sanitario lo recomienda, es preferible mantener el tratamiento de forma continuada durante el periodo de exposición para conseguir un mejor control de los síntomas, señalan desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
El Consejo General también recuerda que, una vez que se ha producido la exposición al alérgeno, los medicamentos pueden no tener un efecto inmediato, porque los receptores de la histamina, que son los principales responsables de los síntomas, ya están siendo activados por el alérgeno, por lo que es necesario administrar el antihistamínico durante varios días hasta que se consiga un efecto completo.
Desde la farmacia se insiste también en evitar combinar varios antihistamínicos diferentes o incrementar la dosis sin consultar al médico o al farmacéutico, pensando que así se potenciará el efecto del tratamiento. Hacerlo puede aumentar el riesgo de efectos adversos, como dolor de cabeza o somnolencia excesiva.
