La pareja que interpretan Imanol Arias y María Barranco hace tiempo que camina unida, aunque provienen de matrimonios anteriores y con hijos por cada lado. En su madurez, hablan y hablan, reflexionando sobre todo lo que les afecta como personas, pero hay un secreto latente que, tarde o temprano, acabará saliendo a la luz.
Todo esto pasa en Mejor no decirlo, La tierna comedia de la dramaturga francesa Salomé Lelouch, que ya es un éxito internacional. Dirigida por el argentino Claudio Tolcachir, la gira de este espectáculo se detiene hasta el 12 de abril en el teatro Goya barcelonés.
La sinceridad no está sobrevalorada: hay que hablar para que haya pareja
“Dos personas tienen la necesidad de hablar y escucharse para quererse –manifiesta el actor– y ello provoca momentos fantásticos. Tal como está hecha por la dirección de Claudio, es como si fuera una pieza de Chéjov. La sinceridad no está sobrevalorada: hay que hablar para que haya pareja”.
Sobre su compañera de reparto, Arias declara: “Cuando habla su personaje es como si sale el sol; es el mismo lugar pero cambia completamente”. Y añade: “En la obra se habla del sida, de la subrogación de vientre… Hay temas que hacen que la función cobre una importancia que a veces parece no tener. En definitiva, lo que es fundamental es tener dudas: sobre el amor o sobre cualquiera de los temas que salen”.
Ya soy abuela, pero no me dan papeles de abuela porque me ven joven
Por su lado, la actriz señala: “Ellos van de vuelta porque es un segundo matrimonio. Ella le enseña a él a manifestarse, porque está bien decir las cosas que pensamos. Y a mí la función me ha servido para aprender a callarme, porque es importante con los años sentar la cabeza, ya mí ya me toca. Y eso que ya soy abuela, tengo cuatro nietos, aunque no me den papeles de abuela porque me ven joven”.
En cambio, el intérprete afirma: “Ser actor y mayor es un privilegio, resulta atractivo, y no sucede lo mismo con las mujeres”. Arias también explica que pronto llegará su primer nieto: “Soy recién casado y voy a ser abuelo. Y como hablará catalán, aprenderé a hablarlo con él”.
Arias continúa: “Es importante hacer cosas, pero también es importante cuidarnos. María tiene la capacidad de encender la chispa y brillar en sus personajes. Pero yo la halago por la precisión y la disciplina que demuestra en el trabajo. Para mí, ha sido un aprendizaje fenomenal por su exigencia”.
Barranco asegura que “son dos personajes muy reales, porque cuando se acaba la función hay personas que dicen sentirse identificadas con alguno de los dos”. Y concluye: “Cada vez que hacemos la función es como tener un orgasmo”.
