El inmueble, ubicado en calle Saavedra 342, pleno centro de Lautaro, fue declarado Monumento Nacional en 2022, pero aún así se encuentra hoy en el mercado inmobiliario, en un gesto que vuelve a encender las críticas por la falta de protección y gestión real del patrimonio cultural en Chile.
La casa patrimonial donde vivió parte de su juventud el poeta Jorge Teillier, ícono de la poesía lárica chilena, apareció esta semana con un gran letrero de “Se vende” en su fachada.
El inmueble, ubicado en calle Saavedra 342, pleno centro de Lautaro, fue declarado Monumento Nacional en 2022, pero aún así se encuentra hoy en el mercado inmobiliario, en un gesto que vuelve a encender las críticas por la falta de protección y gestión real del patrimonio cultural en Chile.
La casa -construida en 1952 y considerada un espacio clave para entender la vida y obra del poeta- había sido prometida por distintas autoridades como futuro museo, archivo y centro cultural dedicado a Teillier. Sin embargo, como suele pasar en Chile y sus autoridades, el compromiso quedó solo en palabras. La compra nunca se concretó y, en silencio, la familia propietaria optó por ponerla a la venta.
Para la comunidad lautarina y para el mundo cultural, la escena es dolorosa y profundamente simbólica: el último lugar físico asociado directamente a la memoria de Teillier, uno de los poetas más importantes del país, termina dependiendo del mejor postor.
Una postal conocida: patrimonio abandonado por el Estado
La situación no sorprende, más bien, confirma una tendencia históricamente arraigada: en Chile, los bienes culturales suelen ser celebrados en discursos y ceremonias, pero rara vez protegidos con acciones concretas. Monumentos sin mantención, casas históricas convertidas en bodegas, teatros que esperan décadas por restauración y ahora, la vivienda de un poeta fundamental a punto de pasar a manos privadas sin ningún proyecto cultural a la vista. Cómo no observar el edificio del que fue el Hotel Continental, de calle Varas, en pleno centro de Temuco, edificio que se cae a pedazos y las autoridades miran a un lado, demostrando un desprecio a la cultura.
La promesa, hecha por diversas autoridades, e incluso respaldada públicamente por Gabriel Boric en 2024, era convertir el inmueble en un espacio abierto a la comunidad. Sin embargo, las gestiones de compra “no avanzaron”, según reconoció el propio municipio. Hoy, la casa está publicada por cerca de 380 millones de pesos.
Esta es la casa de Jorge Teillier en Lautaro. Pese a diversos anuncios (de distintas autoridades) de comprarla para convertirla en un espacio que revele el legado del poeta hoy esta propiedad se encuentra a la venta. Sería bueno honrar la palabra empeñada https://t.co/sqfhZcCTpZ
—Nicolás Rojas Inostroza (@rojasinostroza) 11 de diciembre de 2025
Temor por el futuro del inmueble
Si bien, su condición de Monumento Nacional impide modificaciones estructurales sin autorización, nada asegura que la próxima persona propietaria tenga un interés cultural, y menos aún una visión comunitaria. Para Lautaro y para los estudiosos de Teillier, el riesgo es claro: el espacio puede terminar cerrado, inaccesible o incluso desprovisto de su sentido original.
Un golpe al legado cultural de La Araucanía
La venta ha generado un fuerte sentimiento de indignación. No solo en quienes admiraban la poesía de Teillier, sino también en habitantes de la Región que ven en la casa un hito identitario. La pregunta vuelve a instalarse: ¿cuánto vale realmente la cultura en Chile? ¿Por qué el país deja desaparecer o quedar en manos de sitios privados que deben ser pilares de la memoria colectiva?
La respuesta, lamentablemente parece repetirse una y otra vez: la desidia hacia el patrimonio no es un accidente, sino una costumbre arraigada, que golpea tanto a grandes monumentos como a pequeñas joyas locales. Y esta vez, el golpe cae sobre la infancia del poeta que escribió la nostalgia de un país que ya empezaba a perderse.
Mientras el letrero de “Se vende” sigue colgado, crece la incertidumbre sobre el destino de una de las casas más significativas de La Araucanía y sobre la capacidad -o voluntad- del Estado chileno para proteger lo poco que va quedando de su historia.
