La perdida de un familiar o de un amigo viene un proceso de duelo inevitable. Una experiencia dolorosa que pone a prueba nuestra fortaleza emocional y nos hace transitar por estados intensos como tristeza, angustia, ansiedady hasta depresión.
un artículo de Psicología hoy afirma que “los intentos por suprimir o negar el duelo tienen más probabilidades de prolongar el proceso que de evitarlo, y además exigen esfuerzos adicionales”.
Aunque no todas las personas pasan por ellas, los expertos coinciden que el duelo abarca cinco etapas emocionales:
Entonces, surge la pregunta: ¿Cómo gestionar la ausencia de la mejor manera? Desde España, en una entrevista con el sitio de noticias Heraldola psicoanalista Magdalena Salamanca, a quien podemos seguir o contactar a través de su pagina webofrece una mirada novedosa: “Cualquier duelo por una pérdida implica un estado narcisista del que hay que salir”.
Explica que “cualquier duelo implica un estado narcisistadonde lo único importante soy yo, mi dolor, mi sentimiento, mi desgano y mi pérdida”. Entonces, aconseja “levantar la mirada y dejarnos a un lado a nosotros mismos para que también sean importantes los otros: es el camino hacia la resolución del duelo y la pérdida”.
Como dijimos, el duelo es un proceso, un período que puede ser más corto o largo. “Digamos que necesitamos un tiempo para poder restablecer los vínculos generados con la persona u objeto de amor perdido, y vincularlos a otras personas o inquietudes, que no van a sustituir exactamente lo perdido, claro que no, pero que sí nos van a permitir que canalicemos los lazos afectivos que le habíamos destinado”, agrega Salamanca.
Una vez transcurrido ese período de tristeza e incertidumbre emocional, “el avance va a llegar cuando empecemos a tolerar la tristeza y conseguir transformarla en otra cosa obteniendo de la realidad nuevos vínculos emocionales. El problema se produce cuando nuestra energía queda detenida en el propio fallecido”.
Para la psicóloga Magdalena Salamanca, “es precisamente el hecho de recordarnos que somos mortales lo que nos enfrenta con una realidad intolerable, que es la propia muerte”.
