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La guardia fronteriza cubana mató a cuatro miembros de la tripulación de una lancha rápida registrada en Estados Unidos el miércoles después de que la embarcación no se detuviera cuando se le ordenó en aguas territoriales cubanas y supuestamente abrió fuego contra el barco policial.
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El Ministerio del Interior cubano emitió un comunicado señalando que otras seis personas a bordo del barco también resultaron heridas en el intercambio de disparos. También resultó herido el comandante del barco de la policía cubana, que transportaba a un total de cinco personas a bordo.
Las autoridades destacaron que todos los heridos fueron llevados inmediatamente a un lugar seguro y recibieron tratamiento médico.
El ministerio dice que la lancha rápida registrada en Florida (número de registro FL7726SH) fue detectada a una milla náutica de Cayo Falcones en la provincia de Villa Clara. Se envió una patrullera cercana para identificar la embarcación y sus pasajeros cuando estalló el tiroteo.
El ministerio dijo que sigue comprometido a proteger su soberanía e integridad territorial contra cualquier amenaza, ya sea por tierra, mar o aire.
El representante de la Cámara de Representantes de Estados Unidos para el sur de Florida, Carlos Giménez, pidió que se inicie de inmediato una investigación sobre el incidente, que en su comunicado, publicado en X, calificó de “alarmante”.
“Hago un llamado a una investigación inmediata sobre esta masacre. Las autoridades estadounidenses deben determinar si alguna de las víctimas era ciudadana estadounidense o residente legal y establecer exactamente qué ocurrió”, escribió Giménez.
“El régimen de Cuba debe ser relegado al basurero de la historia por sus innumerables crímenes contra la humanidad”, continuó.
El comunicado añade que el Representante por el Distrito 28 del Congreso de Florida está siguiendo de cerca la situación y ha solicitado al Departamento de Estado de Estados Unidos que le avise de cualquier detalle que pueda surgir para garantizar que el asunto “reciba la atención urgente que exige”.
El incidente se produce en medio de crecientes tensiones entre Washington y La Habana, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, impusiera un bloqueo petrolero a la isla caribeña, por lo que dijo era su papel en la ayuda al régimen del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Trump ha cortado todas las transferencias de petróleo y dinero a Cuba desde Venezuela, de la que dependía en gran medida, después de que Estados Unidos ejecutara una impresionante intervención militar que derrocó y extraditó a Maduro a principios de enero.
El presidente de Estados Unidos ha instado repetidamente a Cuba a “entrar en razón” y llegar a un acuerdo con Washington “antes de que sea demasiado tarde”, probablemente en alusión a una acción militar en la isla.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, hasta ahora se ha negado a participar, diciendo que cualquier negociación debe realizarse en pie de igualdad, debe estar guiada por el respeto común y no imponer ninguna amenaza a la soberanía o la política exterior de La Habana.
Los funcionarios cubanos han criticado a Estados Unidos por su bloqueo petrolero, que, según dicen, ha paralizado el sistema de salud de la isla y ha puesto en riesgo miles de vidas.
El incidente se produce cuando el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cuyos padres emigraron de Cuba en 1956, llega a Saint Kitts y Nevis para reunirse con líderes caribeños, mientras la administración Trump busca aumentar aún más la presión y aislar al gobierno cubano.
Fuentes adicionales • AFP
