China es el primer país que se ha atrevido a definir sin tapujos las políticas de Donald Trump como “matonismo”, lo que no es el lenguaje habitual de las relaciones internacionales. Claro que aún no había salido de Caracas el enviado especial de Xi Jinping cuando entraron los marines americanos para llevarse a Nicolás Maduro ya su esposa, tras eliminar a toda su guardia de cuerpo a tiro limpio. Pero no parece que el término matón haya ofendido al inquilino de la Casa Blanca. Los matones son unos personajes recurrentes en la literatura americana, perfectamente descritos por autores como Bret Easton Ellis, James Ellroy o Cormac McCarthy, que gozan de gran popularidad, más allá de la brutalidad de sus actos.
El mundo hace apuestas sobre cuál será el próximo objetivo de Donald Trump, tras Venezuela, pues este ha apostado sin tapujos por Colombia, Cuba o Groenlandia. En ningún caso entre en sus planos impulsar la democracia o los valores morales. Se trata simplemente de servir a los intereses americanos, no solo estratégicos, sino sobre todo económico para beneficio de las élites del país, cuando no del propio presidente. El lugar más asequible militarmente es Groenlandia, bajo bandera danesa, si bien una intervención pondría en crisis la OTAN y la relación con la UE.
Trump se mofa de Groenlandia: “Ha reforzado su seguridad con otro trineo”
El secretario de Estado, Marco Rubio, se reunirá con líderes de Dinamarca para comprar la isla, que nadie ha puesto en venta. Rubio, sin ningún rubor, ha dicho que “si el presidente identifica una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, tiene la opción de abordarla por medios militares”. Lo característico de los matones es que un día se levantan y cambian las reglas del juego sin tener que dar explicaciones a nadie.
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¿Y la UE qué dice? Poca cosa, para no ofender. ¿Y la figura que dirige la OTAN? Calla y quien calla otorga. Al menos Alemania, Francia, Italia, Polonia, el Reino Unido y España han hecho una declaración de apoyo a la primera ministra danesa y preparan un plan contra el acoso de Trump. Lo que no parece preocuparle, hasta el punto de mofarse de Groenlandia: “Sabéis qué ha hecho Dinamarca para incrementar su seguridad: ha añadido un trineo tirado por perros”. ¡Qué graciosos son los matones!
