El expríncipe Andrés abandonó finalmente su residencia en Royal Lodge, en Windsor, para instalarse en la finca de Sandringham, en el condado de Norfolk. Según informó la BBC, el duque de York dejó la propiedad la noche de este pasado lunes para residir en un alojamiento temporal dentro de los terrenos de Sandringham, a la espera de que finalicen las reformas de su futura vivienda, que podría ser Marsh Farm.
La finca de Sandringham es propiedad de Carlos III, quien, según la BBC, asumirá los costes del nuevo hogar de su hermano.
El traslado cierra un capítulo iniciado en octubre, cuando se notificó formalmente la rescisión del contrato de arrendamiento de Royal Lodge. Aunque se produce con una semana de retraso respecto a la orden que habría recibido al hermano de Carlos III. El expríncipe tenía como fecha límite el 25 de enero para desalojar la mansión de 30 habitaciones que ha ocupada desde 2004. El lunes fue visto por última vez en la zona montando a caballo y saludando a los transeúntes desde su vehículo.
De esta manera, la salida de Windsor cumple con lo anunciado previamente por el Palacio de Buckingham, que dejaría su hogar “tan pronto como fuera posible y practicable”. Una decisión como consecuencia de la retirada de sus títulos reales el año pasado, motivada por los vínculos con el financiero Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales.
Precisamente, la mudanza coincide con una investigación policial en torno a las denuncias sobre una mujer que habría sido enviada por Jeffrey Epstein al Reino Unido en 2010 para mantener un encuentro sexual con Andrés en la propia Royal Lodge.
Asimismo, una nueva remesa de documentos desclasificados incluye correos electrónicos entre Andrés y Epstein posteriores a la condena del financiero, así como fotografías que parecen mostrar al exduque “arrodillado a cuatro patas sobre una mujer”. Hasta la fecha, el expríncipe Andrés ha negado cualquier implicación con los hechos.
