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Para muchos, la muerte del “Último Emperador” es vista como el final natural de toda una generación de diseñadores de moda. Hace sólo unos meses murió Giorgio Armani, otro genio fugitivo italiano.
Paola Fendi es el último miembro que queda de un grupo de creativos que dieron a conocer el estilo italiano en todo el mundo. Incluía nombres como Gianni Versace, Moschino, Missoni, Krizia y muchos otros.
Los finales de los años ochenta, también conocidos por el “boom” económico de Italia, fueron la época dorada de las marcas de moda llamadas “Made in Italy”. Milán era el lugar de moda: todo el mundo quería vestirse allí y ninguna de las casas de moda más importantes había sido adquirida todavía por inversores extranjeros.
Entonces, ¿qué debemos hacer con el hecho de que esta generación haya llegado a su fin? ¿Se acabó la excelencia “italiana” en la moda y qué nos depara el futuro?
Según Carlo Fei, consultor internacional en estrategia de marca y profesor de la Universidad Luiss, donde enseña las industrias de la moda y el Made in Italy, no hay motivo para entrar en pánico.
“La cuestión no es si una marca es italiana o no, sino la capacidad de entender cómo funcionan los mercados”, dijo a Euronews.
“No creo que el fallecimiento de estas figuras icónicas vaya a determinar el fin de la marca Made in Italy, especialmente en la moda”, afirmó. “Y no creo en el discurso según el cual el hecho de que algunas de estas casas de moda hayan sido compradas por inversores extranjeros debilita el atractivo de las marcas italianas”.
‘El estilo debe perdurar y no obedecer a las tendencias estacionales’
Fei cree que tiene más que ver con la forma en que se gestiona una marca de moda. “El mercado del lujo personal vale 360.000 millones de euros y hay que protegerlo”, añadió. “Valentino fue un visionario que comprendió desde el principio que el estilo debe perdurar y no obedece a tendencias estacionales. La popularidad de la ropa de segunda mano hoy en día es prueba de ello”.
Según el experto en moda, la intersección entre inversiones extranjeras y marcas italianas “es un escenario en el que todos ganan”. “Han sostenido marcas en tiempos de crisis. Los grandes grupos franceses ayudaron a crecer a algunas marcas italianas. No habrían podido hacerlo solos”.
Un informe del Istituto Marangoni de 2024 confirmó que, a pesar de la incertidumbre geopolítica, grupos italianos como Prada y Moncler superaron a gigantes franceses como Lvmh y Kering.
“Hay muchísimas marcas italianas a las que todavía les va muy bien”. Dijo Fei. “Por ejemplo, Prada, Brunello Cucinelli, Moncler y Tod’s, no importa quién sea el propietario de la marca, todo depende de cómo se gestione”.
Sin duda, la industria de la moda ha cambiado desde el apogeo de la moda italiana, las demandas de los clientes ya no son las mismas y el mercado está evolucionando rápidamente.
“En un clima como este, donde la credibilidad de una marca importa más que una mera exhibición, crecerá quien sepa cómo afrontar estos cambios. Las empresas que se han beneficiado de vender bajo la etiqueta Made in Italy también deberían ser las que la protejan”, concluyó Fei.
