Indra tiene previsto celebrar este miércoles un consejo, en principio, sin grandes novedades. Tras las turbulencias de la semana pasada, el órgano de gobierno de la cotizada vuelve a reunirse con dos cambios sustanciales: el comunicado de la SEPI de la semana pasada rechazando cualquier operación con Escribano (EM&E) mientras Ángel Escribano fuera presidente de Indra y la posterior reacción de los hermanos Escribano retirando su compañía familiar de la ecuación empresarial. En un clima de tensión, con reproches cruzados, no está previsto abordar este miércoles cambios en la cúpula directiva.
La confianza se ha quebrado en los dos bandos enfrentados. A un lado, el Gobierno y la vasca SAPA, con cuatro consejeros. Al otro, los Escribano y Amber, con tres consejeros. Ayer, Ángel Escribano fue premiado por el grupo Prisa, cuyo máximo accionista es el mismo, Joseph Oughourlian, como mejor empresario del Ibex. Entre medias, el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, cuyo mandato expira en unos meses y aún no ha comunicado sus aviones, y los siete independientes, cuyas posiciones en este conflicto siguen siendo una incógnita, al menos en el propio consejo.
La cotizada alía con la surcoreana Hanwha para el nuevo tanque y se abre a colaborar con General Dynamics
Fuentes gubernamentales afirman que no contemplan solicitar en el consejo de este miércoles un debate sobre un cambio en la presidencia. El Ejecutivo tampoco cuenta con garantías de tener los votos necesarios para que una mayoría avale un relevo de Ángel Escribano. Y el presidente quiere seguir, al menos de momento. El problema es que esta situación es a medio plazo una bomba de relojería en una compañía estratégica para el Estado y que corre el riesgo de quedar relegada en la carrera de la industria europea de defensa por estos conflictos internos.
El viernes Ángel Escribano fue convocado en Moncloa a una reunión con el director del Departamento de Asuntos Económicos, Manuel de la Rocha. De ese encuentro surgió una especie de entente para continuar con la operativa en Indra en un momento decisivo para el sector. De hecho, ayer mismo el propio Escribano fue el encargado de anunciar una alianza empresarial con el gigante surcoreano Hanwha para el desarrollo del megacontrato, de 1.970 millones, otorgado por el Gobierno para, junto a EM&E, producir el nuevo blindado sobre cadenas del Ejército español.
La alianza contempla la nacionalización de la plataforma K-9 de Hanwha, un tanque que, según Indra, es el más maduro y confiable del mercado. El blindado está en servicio en una decena de países, incluido en varios aliados de la OTAN.
Indra prevé una inversión de 130 millones para dotar a la planta de El Tallerón, en Gijón, donde se producirá la barcaza del blindado, de nuevas capacidades industriales y maquinaria además de una nueva planta de integración adicional. La ubicación de esta fábrica no ha sido desvelada.
Este contrato para producir el nuevo blindado sobre cadenas fue denunciado por Santa Bárbara ante el Tribunal Supremo. Ayer, la propia Indra se abrió a colaborar con la filial en España de General Dynamics. “Nosotros vamos a colaborar con toda la industria y la estadounidense General Dynamucs es un socio también nuestro”, afirmó Frank Torres, director de la división de vehículos de Indra. Sin embargo, estas palabras son puestas en duda por el sector, ya que General Dynamics y Hanwha son competidores en la producción de blindados y sus productos son muy similares.
