En una era donde lo digital domina la rutina diaria, los juegos de mesa han logrado reivindicar su espacio como una alternativa saludable y necesaria para el bienestar emocional y social. Aunque los videojuegos suelen percibirse como más llamativos, la experiencia de abrir una caja y desplegar un tablero ofrece una conexión humana que las pantallas difícilmente pueden replicar.
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Noemí Blanch de la Cueva, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), compara este acto con una tradición ancestral: “reunirnos alrededor del fuego a contar historias”. Esta práctica analógica permite retomar el ocio familiar en un momento donde las agendas y los dispositivos móviles suelen dispersarse a los integrantes del hogar.
A los niños los juegos de mesa les permiten tener mayor capacidad mental. Foto:EL TIEMPO
Herramienta para el desarrollo integral
Más allá del entretenimiento, la interacción con juegos de mesa impacta positivamente en diversas facetas del ser humano. Según la experta de la UOC, los beneficios se agrupan principalmente en tres dimensiones:
- Área cognitiva: Fomentan la planificación a largo plazo, la memoria de trabajo, la toma de decisiones, la atención y la coordinación.
- Área social: Funcionan como un espacio para conocer otros puntos de vista, crear vínculos y, en ocasiones, desafiar o perpetuar estereotipos sociales.
- Área emocional: Desarrollan la empatía y permiten experimentar una amplia gama de sentimientos, desde la alegría del triunfo hasta la superación personal ante un reto.
Esta estimulación mental es especialmente valiosa en todas las etapas de la vida. En el caso de las personas mayores, Blanch destaca que jugar habitualmente ha demostrado ser una herramienta eficaz para ayudar a frenar el deterioro cognitivo.
El tablero como espacio seguro
El juego de mesa ofrece lo que la psicología denomina un “círculo mágico”, un entorno controlado donde las personas pueden explorar facetas de su personalidad que no muestran en la vida cotidiana. Alguien que evita el conflicto habitualmente puede descubrirse como una persona altamente competitiva y estratégica frente al tablero, utilizando el juego como un lugar seguro para la confrontación y la superación.
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Respecto a las discusiones que a veces surgen durante las partidas, Blanch aclara en sus declaraciones para la UOC que los juegos no crean el conflicto por sí mismos. Si aparece una disputa, suele ser porque ya existía un problema latente de tolerancia o de gestión de la frustración en los jugadores, y el juego simplemente lo hace emerger en un entorno donde las reglas están claras.
Estos juegos no permiten solo que haya unión familiar. Foto:EL TIEMPO
Una experiencia para los sentidos.
A diferencia de la frialdad de una pantalla, los juegos de mesa proponen una experiencia sensorial u háptica. El contacto con materiales agradables al tacto, el diseño original de las piezas y, sobre todo, la posibilidad de mirarse a la cara mientras se comparte el tiempo, convierte a esta actividad en algo excepcional en la actualidad.
Hoy en día, este tipo de ocio ha dejado de ser un interés de nicho para volverse mayoritario. La oferta es tan vasta que permite elegir según la experiencia buscada: desde juegos de ciencia ficción o estrategia compleja, hasta dinámicas para reír en grupo o resolver misterios clásicos de detectives, adaptándose siempre a las habilidades e intereses de cada reunión.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista
