Boric, que prometió retirar a los militares de la Macrozona Sur y no renovar los estados de excepción, termina su gestión habiendo mantenido la medida durante el 91 por ciento de su gobierno.
Lo que en 2021 fue una de las promesas de campaña más emblemáticas del entonces candidato Gabriel Boric, hoy se consolida como su mayor contradicción política. Al finalizar su mandato, las cifras son contundentes: Boric, que prometió retirar a los militares de la Macrozona Sur y no renovar los estados de excepción, termina su gestión habiendo mantenido la medida durante el 91 por ciento de su gobierno.
Una gestión marcada por el incumplimiento
Durante su carrera como diputado y su campaña presidencial, Boric fue un férreo crítico de la presencia militar en las regiones del Biobío y La Araucanía, calificándola como una «receta fallida». Sin embargo, la realidad de su mandato cuenta una historia distinta.
Con más de mil 300 días bajo régimen de excepción y superando las 60 prórrogas aprobadas por el Congreso, el despliegue militar bajo Boric no solo ha sido más extenso que el de su antecesor, Sebastián Piñera, sino que en términos de continuidad y normalización, supera registros históricos de décadas anteriores. Ni el gobierno de Piñera, quien instauró la medida en octubre de 2021, ni periodos previos de alta tensión alcanzaron los niveles de persistencia que Boric validó mediante firmas quincenales.
De la «desmilitarización» al control total
El balance de estos cuatro años deja en evidencia un giro ideológico forzado por la crisis de seguridad:
Récord Histórico: Con un 91 por ciento de su mandato bajo Estado de Emergencia, Boric se convierte en el mandatario que más ha utilizado esta herramienta constitucional en la zona.
Costo Político: La medida ha tensionado permanentemente a su coalición de base, Apruebo Dignidad, cuyos parlamentarios inicialmente rechazaron lo que hoy el Gobierno defiende como «necesario para el libre tránsito».
Promesa Enterrada: El compromiso de abordar el conflicto únicamente por la vía del diálogo y la desmilitarización quedó relegado, recurriendo a las Fuerzas Armadas.
Este escenario sitúa a Gabriel Boric como el presidente que, pese a su retórica inicial, terminó profundizando la estrategia que más criticó, dejando la Macrozona Sur con una presencia militar normalizada que parece ser la herencia final de su administración.
