La segunda cervecera más grande del mundo por valor de mercado redujo sus expectativas de crecimiento de ganancias para 2026 en comparación con el año pasado, a medida que la industria se enfrenta a una débil demanda y cambios en los hábitos de consumo.
Tanto Heineken, como su rival Carlsberg, han anunciado que recortarán empleos, mientras que otros fabricantes de cerveza y licores del mundo también se esfuerzan por reducir costos, vender activos y ralentizar la producción tras años de bajas ventas.
El fabricante holandés de marcas como Tiger y Amstel, junto con su cerveza lager homónima, ha prometido un mayor crecimiento con menos recursos, buscando tranquilizar a los inversionistas insatisfechos que afirman que ha perdido eficiencia.
De una plantilla de 87.000 empleados, Heineken prescindirá de entre 5.000 y 6.000 en un lapso de dos años, mientras busca un nuevo director ejecutivo tras la sorpresiva renuncia de Dolf van den Brink en enero.
El grupo, entre cuyas marcas también aparecen Guinness o Cruzcampo, ya había adelantado el pasado otoño un programa de reducción de costes de 2.000 millones de euros, que implicaría también la desaparición de cientos de puestos en su sede central de Ámsterdam.
En 2025, la facturación de Heineken cayó un 4,7% hasta situarse en unos 34.200 millones de euros, reflejando un descenso en varios mercados, aunque el beneficio operativo aumentó un 4,4%, apoyado en recortes de gastos y mejoras de eficiencia.
Desde la inflación, hasta el clima, impactan el consumo
Las ventas en todo el sector cervecero están tambaleando debido a las dificultades financieras de los consumidores y hasta el mal tiempo.
Pero además de la débil demanda, los fabricantes de alcohol también se enfrentan a amenazas a largo plazo, como el aumento de las advertencias sanitarias y la competencia de otros productos alternativos.
Nuevas tendencias disruptivas como la de los medicamentos para bajar de peso también han provocado una caída en el consumo, no solo de cerveza, sino de otras bebidas no alcohólicas.
Coca-Cola y sus rivales han advertido que deben acomodarse a este tipo de cambios en los gustos, que incluyen además cambiantes preferencias por los productos bajos en azúcar.
Con Reuters y EFE
