La muerte bajo las bombas de Ali Jamenei en su residencia de Teherán no ha cerrado la guerra: la ha desatado en toda su dimensión. La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, bautizada por el Gobierno israelí como operación León Rugiente, ha entrado en una fase de escalada abierta, con promesas de represalias “sin límites”, movilizaciones masivas y las primeras bajas estadounidenses reconocidas oficialmente.
Horas después del ataque que acabó con el líder supremo, el ministro de Exteriores iraní, Abás Aragchi, rechazó públicamente la advertencia del presidente Donald Trump de no responder a los bombardeos. “Nadie puede decirnos que no tenemos derecho a defendernos. No vemos ningún límite en la defensa de nuestro pueblo”, afirmó en una entrevista con ABC News. “Lo que hace Estados Unidos es una agresión; lo que hacemos nosotros es legítima defensa”. El mensaje cristaliza la doctrina que ya había anticipado la Guardia Revolucionaria: todos los activos estadounidenses e israelíes en la región pasan a ser objetivos legítimos.
En ese marco, la Guardia Revolucionaria aseguró haber alcanzado con tres misiles petroleros estadounidenses y británicos en el Golfo y en el estrecho de Ormuz. Según su comunicado, los buques ardían tras el impacto. No existe confirmación independiente, pero la mera reivindicación sacude uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.
El cierre parcial de rutas marítimas y la suspensión temporal de operaciones en algunos puertos han disparado la tensión en los mercados y grandes compañías mercantes como Maersk ya han cancelado todas sus travesías. En el frente del Golfo, Teherán lanzó decenas de misiles contra Qatar tras los ataques conjuntos del sábado. El Departamento de Estado estadounidense autorizó la salida de personal no esencial y familiares de funcionarios en el emirato por riesgos de seguridad.
Irán también afirmó haber disparado cuatro misiles balísticos contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo. Un funcionario estadounidense aseguró que el proyecto no alcanzó el buque, que continúa operando con normalidad. Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos confirmó por primera vez bajas en el marco de la operación contra Irán: tres militares muertos, cinco heridos graves y varios con lesiones leves por metralla y conmociones.
“Lo que hace EE.UU. es una agresión; lo que hacemos nosotros es legítima defensa”, dice el ministro de Exteriores iraní
“Las operaciones de combate mayor continúan”, señaló el mando central, que revelará el nombre de las víctimas hasta notificar a las familias. La extensión de los ataques iraníes en la región llegaron hasta territorio europeo: la base naval de Reino Unido en Chipre reportó el ataque de dos proyectiles persas, que no causaron heridos, según informó el ministro de Defensa británico, John Healey.
En el oeste de Irán, más de 40 miembros de las fuerzas de seguridad -la mayoría guardias fronterizos- murieron en un bombardeo contra el cuartel de un regimiento en Mehran, cerca de Irak, según la agencia Mehr. Teherán atribuyó el ataque a “agentes de Estados Unidos y del régimen sionista”, fórmula habitual para referirse a Israel.

A pesar de las probabilidades de que la guerra se quiste, el primer ministro Beniamín Netanyahu redobló la apuesta. “Nuestras fuerzas están golpeando el corazón de Teherán con gran potencia, y esto solo irá en aumento en los próximos días”, afirmó en un mensaje en vídeo. El mandatario aseguró que la campaña no ha alcanzado su máxima intensidad y prometió una escalada sostenida hasta neutralizar lo que define como “la amenaza existencial iraní”.
En las últimas 24 horas el conflicto ha entrado en una nueva fase de violencia directa sobre Teherán y el conjunto de Irán, con bombardeos a gran escala que han afectado tanto a infraestructura militar como a zonas civiles. El Ejército israelí y estadounidense llevaron a cabo ataques aéreos sobre blancos en la capital persa que, según varias fuentes, incluyen centros de mando y estructuras vinculadas al aparato de seguridad iraní, dejando a la capital bajo fuertes explosiones y columnas de humo visibles desde distintos puntos de la ciudad.
En total, el servicio de la Media Luna Roja iraní ha reportado al menos 201 muertos y más de 747 heridos en 24 de las 31 provincias del país a causa de los ataques estadounidenses e israelíes, cifras que incluyen tanto civiles como personal militar en distintas localidades. En el sur del país, el número de víctimas en una escuela para niñas de primaria asciende a más de 150, en su mayoría menores, mientras el mando estadounidense asegura que está investigando el ataque.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) anunciaron la movilización de cerca de 100.000 reservistas adicionales en el marco de la operación León Rugiente. Al menos 50.000 ya estaban en servicio activo. La evaluación militar israelí sostiene que Irán dispone actualmente de unos 2.500 misiles balísticos, tras haber lanzado más de 500 durante la guerra de doce días de junio de 2025. Antes de aquel conflicto, la inteligencia israelí advertía de un plan iraní para elevar su arsenal hasta 8.000 proyectiles en dos años.
Mientras tanto, las alarmas volvieron a sonar en el centro y sur de Israel. El ataque más mortífero desde el inicio de la guerra se produjo en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén. Un misil balístico iraní impactó directamente en una zona residencial, destruyó una sinagoga y dañó gravemente un refugio público. Nueve personas murieron y más de 40 resultaron heridas, según Magen David Adom.
El centro médico Shaare Zedek confirmó la atención a varios heridos, entre ellos un niño de cuatro años en estado moderado. La Fuerza Aérea israelí investiga por qué el sistema de interceptación no logró neutralizar el proyecto. La policía señaló que la mayoría de las víctimas se encontraban dentro del refugio en el momento del impacto, lo que apunta a un golpe directo. Netanyahu trasladó sus condolencias a las familias y reconoció que el país atraviesa “días dolorosos”, aunque insistió en que la ofensiva es necesaria para garantizar la seguridad futura.
En el sur de Irán, el número de víctimas en una escuela para niñas supera las 150
En paralelo, Trump aseguró en entrevistas con Fox News y CNBC que 48 “líderes iraníes” han muerto en los bombardeos y que la operación avanza “por delante de lo previsto”. Sus declaraciones se produjeron antes de que el Pentágono confirmara las primeras bajas estadounidenses, un dato que introduce un nuevo factor de presión interna en Washington.
Con espacios aéreos cerrados en varios países, rutas comerciales alteradas y la amenaza latente sobre el estrecho de Ormuz, el conflicto entra en una fase estructuralmente distinta. Teherán proclama que no habrá límites en su derecho a la defensa. Israel moviliza decenas de millas de reservistas y promete intensificar los ataques sobre la capital iraní. Estados Unidos reconoce muertos en combate y evacuación personal de sus bases en el Golfo.

