Sigue la caza en Minneapolis. Este mismo viernes en que las calles de la ciudad de Minnesota se llenaron con millas de manifestantes en la jornada de huelga contra los agentes de inmigración ICE, al grito de que se marchan, también trascendió que otros dos niños, hermanos que cursaban primero y quinto curso, (de entre seis y once años) habían sido detenidos.
Los dos chicos asistían al mismo colegio que Liam Conejo Ramos, de cinco años, arrestado el pasado día 20 y cuya imagen se convirtió en la imagen global de la deshumanización e ignominia de la administración Trump. Liam, junto a su padre, continúa en un centro de detención de Dillard (Texas), después de que un juez decretara esta semana que el gobierno no podía proceder a su deportación mientras se resuelve su caso de asilo.
El superintendente del distrito escolar de Columbia Heights, una zona en el área metropolitana de Minneapolis, explicó a The Guardian que los dos fueron arrestados este jueves junto a su madre. Ella tenía pendiente su petición de asilo y los tres fueron transportados a Texas, al mismo lugar de encierro en el que se encuentra a Liam, del que ha trascendido que se encuentra muy deprimido.
Estas nuevas detenciones se producen en medio de una indignación que no cesa, a pesar de que el gobierno federal dé muestras de cierta contención, expresada sobre todo con la retirada esta semana de Greg Bovino, el descarnado jefe de los ICE al que Trump ha sacado de este escenario. Trata de rebajar la tensión tras la muerte el pasado sábado de Alex Pretti, enfermero blanco de 37 años, tiroteado repetidamente a bocajarro, escasas dos semanas después de que Renee Good, poeta y también blanca y de 37 años, corriera idéntica suerte.
Finalmente este viernes, el Departamento de Justicia (DOJ) anunció que abrirá un caso por violación de derechos civiles a causa de la muerte de Pretti. Los dos agentes que abrieron fuego han sido suspendidos, a diferencia de lo que ocurrió con Jonatan Ross, el que disparó a Good, contra el que no hubo medidas disciplinarias, ni expediente por derechos civiles.
La madre de los dos hermanos fue puesta bajo custodia cuando se presentó ante el tribunal puesto que tenía cita por su solicitud para poder quedarse en Estados Unidos, comentó Zena Stenvik, la superintendente escolar.
Una vez detenida, la madre se puso en contacto con el personal de la escuela para pedirles que llevaran a sus niños con ella, al inmueble federal que es el cuartel de los del ICE, el llamado edificio Whipple que se ha convertido en centro de detención provisional para los capturados en esta operación anti inmigración que llevó a desplazar hasta este estado a 3.000 agentes.
Esa mujer explicó que quería a sus hijos porque no tenían ningún familiar más en Minnesota que se pudiera hacer cargo de ellos. “Fue horrible, desgarrador para todos nosotros”, lamentó Stenvik. “Esto es algo para lo que no estamos preparados ni entrenados. Siempre hemos dedicado nuestra carrera a proteger y educar a los chicos”, añadió.
“No tengo palabras para esta situación en la que nos ha puesto el ICE, solo hay frustración, enfadado. Es abrumador”, prosiguió. “Los hermanos estuvieron tranquilos, estoicos, hasta que traspasaron las puertas del Whippley entonces el más mayor empezó a enojarse y con razón. Está en quinto grado y puedo garantizar que sabía que es lo que les venía encima y tenía miedo”, recalcó la superintendente.
El director de la escuela, Jason Kuhlman, explicó a los medios locales que había sido extremadamente difícil “entregar a los dos hermanos”.
“Los niños estaban con nosotros, estaban seguros, ellos se sentían bien con nosotros porque les cuidábamos. Pedir a los educadores que los dieran para ser detenidos fue horrible”, afirmó. “Siempre cumpliré con los deseos de los padres si quieren reunirse con sus hijos, si quieren estar juntos, pero que trágico por su parte (ICE) de ponernos en una situación así. No tengo palabras”, recalcó Kuhlma. “Fue una petición de la madre”, reiteró a las puertas del edificio federal.
Una enfermera de la escuela les acompañó en todo momento, cogidos de la mano hasta el interior. Si bien la familia no ha sido identificada y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), responsable de estas operaciones, no ha dado explicación alguna, la madre y los dos niños ya se encuentran en Dillard.
