Un hombre escuchó golpes desde el interior de la casa de su vecina, Blanca Arriola (50). Cuando se acercó, notó que venían desde el interior de una cámara frigorífica que la mujer tenia en la vivienda. Sacó la madera con la que estaba tapiada la puerta.
En el interior estaba su vecina, con un principio de hipotermia. La mujer no dudó en señalar a su hijo como quien la encerró en la cámara frigorífica. Mientras se recuperaba al sol, el hombre recorrió la vivienda, que estaba toda revuelta.
Arriola fue hasta su habitación y vio que faltaba la caja de seguridad donde tenía 30 millones de pesosuna información que solo tenía su hijo.
De inmediato llamaron a la policía para hacer la denuncia. Cuando los oficiales de la comisaría Sexta de Villa Rosa, en Pilar, llegaron al lugar, vieron que habían sido arrancadas las cámaras de seguridad que había en la propiedad.
En medio del procedimiento llegó a la casa Andrés Arriola (32). “¿Qué pasó?”, preguntó ni bien entró y controló la presencia de policías y de vecinos. En ese momento la madre le comenzó a recriminar el hecho de haberla encerrado en la cámara frigorífica y le exigió que le dijera dónde estaba. la plata robada de la caja de seguridad.
Las respuestas del hombre eran todas evasivas. “¿Cómo decís que te encerré en la cámara?, ¿qué me estás diciendo?”, dijo, indignado por la acusación de su madre.
Los vecinos lo denunciaron con la Policía. Su madre no quería que se lo llevaran detenido, solo pedía que le dijera dónde estaba el dinero.
El fiscal Andrés Quintana, a cargo de la Fiscalía N° 4 de Pilar, pidió la detención de Arriola hijo por el delito de homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa.
Los investigadores creen que Arriola tenía Todo planeado para matar a su madre.. Ambos vivían solos en su casa, donde el hijo tenía un taller de carpintería y la madre vendía pescado congelado.
Fue la mujer quien le pidió que la ayudara a hacer unos combos para Semana Santa. El hijo aceptó. Cuando ella entró en un congelador, él aprovechó, la empujó y la encerró.
Prendió el motor con dos objetivos: que nadie la escuchara pedir ayuda y que su madre muriera congelada.
No contó en su plan siniestro que el motor se apaga cuando llega a una temperatura determinada. Eso fue la clave para que, tres horas después de estar encerrada, la mujer pidiera ayuda con gritos y golpes.
Andrés Arriola había escapado tras llevarse el dinero y de encerrar con un candado la tranquera de la propiedad. El vecino que ayudó a Blanca tuvo que treparse para entrar a la casa.
“Nunca pensé que ella iba a salir”, expresó una fuente de la investigación a Clarín.
“Mi hijo me quiso”, declaró el vecino que escuchó los gritos de Blanca y que la ayudó a salir del refrigerador.
Una vecina que también ayudó a que la mujer se recuperara del estado de hipotermia sostenido que cuando llegó el hijo a la casa, la madre le dijo: “Lo que me hiciste no tiene perdón, no voy a hablar delante de ella, pero esto no te lo voy a perdonar”.
“Hacés la denuncia y aparecés con un tiro”, agregó la vecina que escuchó al hijo.
Arriola declaró ante el fiscal Quintana. Dijo que él no estaba en la casa y que había ido hasta Liniers para entregar un mueble que había hecho.
Sostuvo, sin mosquearse, que cómo él iba a hacerle eso a su madre, que ella le reclamó el pago de la boleta de luz y que “estaba loca”.
Finalmente, Quintana pidió su detención, mientras que él también solicitó exámenes médicos para ambos integrantes de la familia.
“No había denuncias previas y no tiene ninguna patología psiquiátrica. Era un vividor”, aseguraron las fuentes.
