Por Serge Duchene
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El sábado 13 de diciembre se celebraron dos misas respectivamente en la Catedral de Jaén en España y en la Catedral de Notre Dame de París por la beatificación de hombres y mujeres que dieron su vida para permanecer fieles a Cristo en tiempos de persecución.
En primera instancia fueron beatificados 124 mártires de la Guerra Civil Española. La elección de los mártires ha implicado un proceso de investigación que se remonta a los años 1990 y principios de los 2000. Fueron asesinados en varios lugares y en diferentes momentos durante la Guerra Civil Española, que contó con elementos de cruel persecución anticatólica.
Las beatificaciones celebradas en España se referían al martirio del sacerdote diocesano Manuel Izquierdo Izquierdo y 58 compañeros; y el martirio de su colega Antonio Montañés Chiquero y 64 asociados, todos asesinados entre 1936 y 1937. Los dos grupos fueron objeto de “causas” separadas de canonización.
Mientras tanto, en París, la Catedral de Notre-Dame permaneció cerrada para esta ocasión especial.
Fueron beatificados 50 jóvenes sacerdotes, religiosos, seminaristas, scouts y activistas laicos que habían respondido en 1943 a la llamada del Abbé Jean Rodhain, futuro fundador del Secours Catholique, y del arzobispo de París, Emmanuel Suhard.
“La mayoría de ellos tenían entre veinte y treinta y cinco años y, como tantos otros apóstoles anónimos, comprendieron la angustia espiritual y moral de un millón quinientos mil jóvenes trabajadores franceses deportados a Alemania*, que ahora se encontraban sin ningún punto de referencia religioso, ya que los sacerdotes alemanes tenían prohibido atenderlos”, observó durante su homilía el cardenal Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo.
*Las investigaciones sugieren que 1.500.000 franceses (prisioneros, requisadores del STO y voluntarios) trabajaron en Alemania entre 1942 y 1945.
2.500 personas se reunieron en la nave para asistir a la mayor beatificación colectiva jamás organizada en Francia. De estos 2.500 participantes, 1.500 eran familiares de los mártires. También estuvieron presentes los obispos franceses y alemanes, que colocaron esta beatificación bajo la bandera de la reconciliación. El cardenal se dirigió a los fieles “en francés y también en alemán”, como recoge Le Parisien.
Antes de su beatificación, en junio de 2025, el Papa León XIV firmó un decreto del Dicasterio de las Causas de los Santos reconociendo el martirio de estos 50 franceses.
Pero lejos de ser una ceremonia puramente “histórica”, esta beatificación se presentó como firmemente arraigada en el presente e incluso en el futuro.
Cardenal Hollerich Dijo que “esta beatificación nos invita a mirar el presente y prepararnos para el futuro” porque “no somos inmunes a la guerra ni a la violencia”.
