Estamos en el inicio de las sesiones ordinarias en el Congreso y con un Gobierno que, fortalecido por su triunfo en las elecciones intermedias, buscará aprovechar ese enviado para promover nuevas leyes.
En un contexto en el que la agenda girará en torno a proyectos legislativos, vale la pena prestar atención a una ley que fue aprobada recientemente en Brasil, y sobre la que se habló la semana pasada en el Encuentro Internacional de Alfabetización de Brasilia, donde el gobierno de Lula convocó a los países de la región a crear una red latinoamericana de alfabetización.
En ese marco, Brasil mostró cómo logró pasar de un 36% de alfabetización escolar en 2023 al 59,2% en 2025.
En la Argentina, en cambio, la prueba Aprender 2024 reveló que solo el 45% de los alumnos de tercer grado entiende lo que leen.
Ese avance brasileño se apoyó en un amplio acuerdo federal -entre los 27 estados, 5.570 municipios, organizaciones de la sociedad civil y el sector empresario- denominado “Compromiso Nacional Niño Alfabetizado”al que el estado nacional ya estaba destinado cerca de 600 millones de dólares.
El programa fija lineamientos comunes para las administraciones locales (en Brasil el nivel inicial y la primaria lo manejan los municipios, y la secundaria, los estados) y establece metas precisas, ancladas en un indicador propio de “niño alfabetizado”, que definen las habilidades de lectura y comprensión esperables a los 7 años.
Con evaluaciones anuales, el sistema permite monitorear con precisión el progreso de cada municipio y estado, y se complementa con un esquema de financiamiento que premia los mejores resultados.
Así, con acuerdos federales, metas obligatorias, evaluación permanente y recursos atados al desempeño, Brasil fue convirtiendo la alfabetización en una política de Estado.
Pero estamos en América Latina, donde abundan las urgencias. Por eso, para asegurar la continuidad del plan y blindarlo de futuros cambios de gobierno, el oficialismo brasileño impulsó una iniciativa que transformó ese Compromiso en una “ley de alfabetización en la edad adecuada”.
La Argentina tiene su propio Plan Federal de Alfabetización, aunque sin metas tan necesarias ni financiamiento atado a resultados, que avanza en forma desigual entre las provincias.
Ahora que arrancan las sesiones ordinarias, tal vez sea momento de mirar la experiencia brasileña. Apuntalar el plan de alfabetización y convertirlo en ley sería mucho más que una decisión educativa. serie la señal de un país que decide, en serio, apostar por su desarrollo.
