El director regional de la Red Mundial de Turismo Religioso, Adrián Nelson Lomellodestacó el impacto creciente del turismo religioso en el Perú y su potencial económico, tanto a nivel nacional como internacional.
Según explicó en declaraciones a TV Perú, esta modalidad turística moviliza anualmente entre 5 y 7 millones de fieles dentro del país, quienes se desplazan a distintos destinos para participar en festividades y celebraciones religiosas.
Este fenómeno local se enmarca, precisamente, en un movimiento turístico global que congrega entre 80 y 100 millones de personas al año, lo que representa aproximadamente el 20% de los desplazamientos turísticos a nivel mundial.
Lomello señaló que existen referencias que indican que, desde el nombramiento del otro obispo de Chiclayo como papa, el flujo turístico hacia esta ciudad se habría incrementado en alrededor de 650 mil visitantes al año.
A ello se suma el antecedente de la última visita papal al Perú: durante el viaje del papa Francisco en enero de 2018, cerca de un millón de personas se movilizaron en Lima, Puerto Maldonado y Trujillo, generando ingresos económicos estimados en casi 100 millones de soles.
El representante de la Red Mundial de Turismo Religioso saludó, además, que el papa León XIV haya elegido al Perú como el primer país americano que visitará. “Él vuelve a su lugar, de donde salió siendo sacerdote y al que ahora regresa como Papa y líder de la cristiandad”, subrayó.
Acciones para fortalecer el turismo religioso
Con el objetivo de potenciar este segmento en el país, Lomello informó que representantes de la Red Mundial de Turismo Religioso sostendrán una reunión este lunes con autoridades del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y de Promperú.
Uno de los principales objetivos de estas coordinaciones es establecer una “red de servicios” que consolide al Perú como un destino turístico vinculado a las experiencias y vivencias desarrolladas por el sacerdote Robert Prevost durante su etapa en el país, antes de ser ungido como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Lomello comentó que el turismo religioso requiere una atención específica por parte del Estado, el sector privado y las iglesias. “Esto debe traducirse en compromisos de inversión y en la participación activa de las autoridades religiosas en la promoción del país como destino”, afirmó.
Finalmente, subrayó la necesidad de capacitación especializada en cada sector, con el fin de valorar adecuadamente las características del turismo religioso y desarrollar buenas prácticas de inversión, especialmente en ámbitos clave como infraestructura, alojamiento y transporte.
