A casi cinco meses de su lanzamiento en la plataforma, Las Muertas se consolidó como una de las producciones mexicanas más comentadas del catálogo de netflix. La serie, producida y dirigida íntegramente por luis estradaretoma un caso real que marcó a la sociedad mexicana y lo traslada al formato seriado con una ambición narrativa y estética poco habitual en la ficción local.
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El estreno, ocurrido el 10 de septiembre de 2025estuvo precedido por una presentación institucional de alto perfil en la Cineteca Nacional, con la presencia de ejecutivos globales de la plataforma, el elenco completo y figuras clave de la industria audiovisual. El gesto confirmó el lugar central que Netflix asignó a la serie dentro de su estrategia regional.
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En un escenario donde el true crime ocupa un lugar central en el consumo audiovisual, Las Muertas se inscribe en una tradición distinta: la del relato que busca incomodar, más que entretener, y que se apoya en la investigación periodística y el rigor histórico como ejes narrativos.
El caso de las Poquianchis: uno de los crímenes más impactantes de México
El nombre de las Poquianchis remite a las hermanas González Valenzuela, responsables de una red de explotación y asesinatos que operó principalmente en el centro del país durante las décadas de 1950 y 1960. El caso salió a la luz en 1964 y conmocionó a la sociedad mexicana por la cantidad de víctimas y la violencia sistemática ejercida contra mujeres jóvenes.
Más allá del impacto inmediato, el expediente expuso una trama de complicidades, omisiones y corrupción que permitió que los delitos continuaran durante años. No se trata solo de criminales aislados, sino de un sistema que falló en todos sus niveles.
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Esa dimensión estructural es la que vuelve especialmente relevante la revisión del caso en el presente, cuando la discusión sobre violencia de género y responsabilidad estatal ocupa un lugar central en la agenda pública.
De la crónica policial a la ficción seriada
La historia de las Poquianchis fue abordada en libros, investigaciones periodísticas y producciones cinematográficas a lo largo de las décadas. Sin embargo, la llegada del formato seriado permite una reconstrucción más extensa y matizadacapaz de explorar tanto los hechos como sus consecuencias sociales.
Las Muertas se apoya en esa posibilidad narrativa para desarrollar personajes, contextos y silencios. La serie no se limita a enumerar crímenes, sino que reconstruye un clima de época marcado por la desigualdad, la precariedad y la naturalización de la violencia.
El desafío es evidente: cómo narrar un horror real sin caer en la espectacularización ni en el morbo, una tensión permanente en el género.
Luis Estrada y una mirada incómoda sobre la realidad mexicana
La elección de Luis Estrada como productor no resulta casual. Su trayectoria está asociada a una mirada crítica sobre el poder, las instituciones y las contradicciones sociales de México. es Las Muertasese enfoque se traslada al terreno del policial histórico.
Lejos del tono neutral, la serie propone una lectura política del caso, donde la violencia aparece como consecuencia de un entramado social más amplio. El relato interpela tanto al pasado como al presente, subrayando continuidades incómodas.
Esa perspectiva refuerza el carácter incómodo de la producción, que se aleja del true crime de consumo rápido para apostar por una narrativa más densa y reflexiva.
El auge de las series basadas en crímenes reales
El estreno de Las Muertas se da en un contexto de alta demanda de contenidos basados en hechos reales. Plataformas y productoras apuestan cada vez más por relaciones que combinan investigación, dramatización y análisis social.
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Sin embargo, no todas las propuestas tienen el mismo enfoque. Mientras algunas priorizan el suspenso y la sorpresa, otras —como esta— buscan instalar preguntas incómodas sobre responsabilidad colectiva y memoria histórica.
El interés del público por este tipo de historias revela una necesidad de comprender el pasado reciente y sus resonancias en el presente, más allá del simple impacto narrativo.
Memoria, violencia y representación
Uno de los ejes centrales de Las Muertas es la representación de las víctimas. La serie enfrenta el desafío de evitar que las mujeres asesinadas queden reducidas a cifras o escenas de impacto.
En ese sentido, la narrativa pone el foco en las condiciones que las llevaron a quedar atrapadas en la red criminal, subrayando la vulnerabilidad social como factor determinante. El horror no aparece como un hecho aislado, sino como el resultado de múltiples exclusiones.
Esta elección narrativa dialoga con debates contemporáneos sobre cómo contar la violencia sin reproducirla simbólicamente.
A comienzos de febrero de 2026, Las Muertas llega a las pantallas con una carga simbólica fuerte. No es solo una serie más dentro del catálogo, sino una relectura de uno de los capítulos más oscuros de la historia criminal mexicana.
