Siempre he trabajado rodeado de valencianos, con los que bromeamos diciendo que yo les hablo en valenciano del norte y ellos a mí en catalán del sur, ante el desconcierto de algunos madrileños. Somos dos colectivos muy respetados pero, cuando llega marzo, se suscita alrededor de los valencianos un debate inacabable. Fallas sí o no.
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