La promesa de liberaciones masivas de presos políticos en Venezuela se ha diluido entre anuncios oficiales, silencios prolongados y escenas de angustia frente a los centros de detención.
Hasta ahora, apenas alrededor del 1 % de los casi mil detenidos por razones políticas habría recuperado su libertad.
En entrevista con Perú21el periodista de investigación venezolano Roberto Deniz describe el dolor de las familias que esperan sin respuestas, el miedo que paraliza a la prensa, la represión contra periodistas y el trasfondo político de un proceso que parecía apuntar a un giro, pero que hoy profundiza la incertidumbre.
El coeditor del sitio independiente Armando.info analiza el impacto de la acusación fiscal de Estados Unidos, el papel del narcotráfico en la estructura del poder chavista y el peso de testigos clave como Hugo ‘El Pollo’ Carvajal.
¿Qué está pasando con la liberación de los presos políticos en Venezuela?
—Hasta las 3 de la tarde de hoy (viernes) se hablaba solo de nueve excarcelaciones confirmadas. Lo más llamativo fue que anoche se vio salir a Enrique Márquez, excandidato presidencial en 2024, y a Biagio Pilieri, político opositor, exdiputado y miembro del equipo de María Corina Machado. Es evidente que, por algún motivo, las liberaciones no se están dando como se esperaba. El anuncio de Jorge Rodríguez parecía apuntar a algo mayor y, de momento, no está siendo así.
Las familias siguen viviendo una pesadilla.
—Hay muchas preguntas y dudas. Hay quienes especulan o insinúan que esto podría ser una señal de diferencias internas dentro del chavismo, de que no todos los factores estarían alineados en la estrategia que ahora parece dirigir Delcy Rodríguez, y que eso estaría entorpeciendo este anuncio. Esto tiene un lado muy duro, porque no solo estamos hablando de presos políticos, sino de la expectativa que se genera cuando se hace un anuncio de este tipo. Ayer, de verdad, daba dolor ver a familiares acudiendo a varios centros de reclusión donde se sabe que hay presos políticos, como El Helicoide. Estuvieron hasta la medianoche esperando la liberación de sus familiares, y eso no ocurrió. Habrá que esperar si en las próximas horas se anuncian nuevas liberaciones, pero por ahora no hay confirmación.
¿Cómo está trabajando actualmente la prensa venezolana frente a este escenario?
—La realidad de los medios venezolanos es terrible. Predominan la censura y la autocensura. Si pensamos en los medios tradicionales —periódicos, radios y televisión—, en estos días varios colegas nos comentaban, en los chats de periodistas que tenemos con gente que está en Caracas, que por lo menos algunas radios que son circuitos informativos llevan días transmitiendo solo música, desde la mañana hasta la medianoche. No hay información. El temor es decir algo que pueda molestar a la nueva jerarquía política del país. Entonces, dentro de ese contexto, hay muchos periodistas que hacen un esfuerzo enorme, tanto desde dentro como desde fuera de Venezuela. En nuestro caso, en Armando Info, tratamos de buscar información, confirmarla, verificarla y darla a conocer, porque al final de eso se trata nuestro trabajo. Pero es una realidad muy adversa.
A esto se suma la represión
—En varios casos se les acercan los llamados colectivos, estos grupos parapoliciales formados por civiles armados, para intimidarlos. Ayer vi videos de colegas que estaban haciendo reportes a las afueras de El Helicoide (este centro donde hay más presos políticos y donde se ha documentado la comisión de torturas) y se les acercaban funcionarios para hostigarlos, para que se alejaran del lugar y no transmitieran. Esa es la realidad. Aun así, creo que hay muchos colegas haciendo un esfuerzo muy valiente por salir a buscar la información. Pero el silencio que impera en Venezuela es enorme. Hay temor en la gente. Ese temor está deliberadamente construido y tiene que ver con la estrategia de Diosdado Cabello, saliendo con estos grupos parapoliciales o policiales para mandar un mensaje muy claro: yo sigo siendo el hombre fuerte aquí. Ese mensaje no es contra Estados Unidos; es, primero, contra la población venezolana, para que no salga a las calles, ni a celebrar ni a protestar, ni a empujar una caída mayor del régimen. A eso le tienen mucho miedo.
MADURO EN LOS TRIBUNALES
Estados Unidos acusa a Maduro de liderar un narcoestado. ¿Cómo lees ese proceso?
—El caso venezolano es como una hidra de varias cabezas, un monstruo de varias cabezas. Para afianzar ese autoritarismo hubo un deterioro institucional enorme, que se convirtió a Venezuela en una suerte de cleptocracia, donde todo funciona bajo una lógica de poder mafioso y no desde la institucionalidad del Estado. existe una corrupción colosalque ha sido una de las grandes líneas de investigación de Armando.Info Desde que existimos como medio. No tiene precedentes, sobre todo por el factor petróleo, que implica enormes recursos y divisas. La escalada de esa corrupción es de números que dan vértigo.
VENEZUELA, CORREDOR CLAVE DEL NARCOTRÁFICO
¿Qué papel juega el narcotráfico en esa estructura de poder?
—Venezuela no produce droga en las cantidades de Colombia, pero se convirtió en un corredor clave del narcotráfico. Grupos irregulares como las FARC, sus disidencias y el ELN hicieron de Venezuela una suerte de santuario. Muchos de estos grupos no solo usaron territorio venezolano, sino que terminaron permeando a altas autoridades políticas, civiles y militares. Ahí surgió la idea del llamado Cartel de los Soles.
¿Estados Unidos ha rebajado la importancia del Cartel de los Soles en la acusación?
—Cuando uno escucha “Cartel de los Soles” se imagina a Maduro sentado en el palacio dando órdenes, y no funciona exactamente así. Estados Unidos, en la acusación más reciente, hace una precisión frente al acusación de 2020. No es que rebaje el nivel de la acusación, sino que afina la definición justamente para evitar que la defensa de Maduro la desmonte fácilmente. Lo que plantea es que no se trata de una estructura vertical, donde hay un jefe y todos obedecen, sino de una estructura de patronazgo, en la que altas autoridades políticas, civiles y militares se benefician directa o indirectamente del narcotráfico.
¿Cuál será la estrategia de la defensa de Maduro?
—Dilatar el proceso lo más posible. Alegar inmunidad y pasar los primeros dos años discutiendo si Estados Unidos tiene o no jurisdicción para juzgarlo. Esa va a ser su apuesta: ganar tiempo. Porque el juicio puede ser demoledor. En Estados Unidos las audiencias son públicas. Imagínate la prensa mundial presente, con testigos, integrantes de carteles, testimonios y documentos saliendo a la luz. Probablemente el primer año no nos enteremos de mucho, porque los abogados intentarán frenar el proceso desde el inicio.
¿El gobierno de Maduro facilitó la operación de El Tren de Aragua?
—Si uno ve el origen del Tren de Aragua y del llamado ‘Niño Guerrero’ queda claro que hay responsabilidad del Estado venezolano. Ese hombre estaba preso en Tocorón y desde la cárcel construyó su imperio criminal. Eso no ocurre sin complicidad o, como mínimo, sin omisión grave de las autoridades.
Se habla de testigos clave como es el caso de Hugo ‘El Pollo’ Carvajal. ¿Qué tan determinantes pueden ser?
—’El Pollo’ Carvajal es una pieza central. Fue durante muchos años jefe de inteligencia, primero con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro. Después de romper con el chavismo, termina en España y finalmente es extraditado. Es probablemente uno de los cerebros que más información tiene sobre corrupción, narcotráfico, financiamiento ilegal de partidos políticos y alianzas del Estado venezolano con grupos irregulares. No solo era jefe de inteligencia: era parte del sistema. Lo que ha trascendido en la prensa estadounidense es que ha aportado documentos y evidencias que lo convierten en un colaborador importante. Si uno lee el expediente, sospecha que también habrá testimonios de miembros de carteles mexicanos y colombianos, y de militares que escaparon del sistema. Sin duda, Carvajal es un punto central: nadie permanece más de diez años al frente de la inteligencia venezolana sin conocer a fondo el aparato criminal del Estado.
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