Un pasito hacia atrás, un saludo cariñoso y una vuelta completa para mostrar al conjunto elegido esa mañana. Así comienza cada vídeo de Aki Kim y Koichi Suzuki Kim, una pareja japonesa de más de 70 años que jamás imaginó que su estilo inconfundible y esa manera tan entrañable de mirar a cámara los convertirían en estrellas de Instagram con más de un millón de seguidores.
Desde el sur de California —el lugar donde se conocieron y establecieron su hogar hace cuatro décadas— Aki y Koichi se han convertido en un fenómeno intergeneracional que inspira a jóvenes de todo el mundo con un mensaje tan sencillo como poderoso: el estilo no tiene edad y la autenticidad nunca pasa de moda.
Un viaje que comenzó en mayo del 2023 cuando su hija Yuri —que ahora es su mánager y nos facilitó esta entrevista a tres bandas— publicó el primer video de sus padres mostrando distintos atuendos. Desde entonces, no han parado y viajan por todo el mundo, son invitados habituales a las semanas de la moda y han colaborado con casas como Dior y Loewe.
Les acompañan en sus aventuras más de 1,3 millones de seguidores. ¿Todavía les sorprende ver esa cifra en su perfil?
La verdad es que aún nos resulta sorprendente. Nunca tuvimos la intención de conseguir muchos seguidores; Simplemente nos divertiríamos juntos. Creemos que la gente conecta con la autenticidad, ya que no tratamos de ser perfectos ni de seguir tendencias. Nos mostramos tal como somos, con humor, cariño y curiosidad por el mundo. Y eso, al final, es algo con lo que cualquiera puede identificarse.
Antes (de Instagram) llevábamos vidas plenas y bastante normales”
Una parte importante de su audiencia está formada por jóvenes. ¿Cómo se sienten al ser referentes de moda para otras generaciones?
Es algo que nos conmueve mucho. No nos vemos como modelos de moda, sino como un recordatorio de que el estilo no tiene edad. Si los jóvenes se sienten animados a ser ellos mismos ya vestirse por placer, y no para agradar a otros, eso nos hace muy felices.
¿Qué es lo más inesperado que les ha pasado gracias a las redes sociales?
Las conexiones. Personas de todo el mundo nos escriben sobre sus padres, abuelos o relaciones. Nunca imaginamos que compartir nuestra vida cotidiana crearía ese tipo de puente emocional entre generaciones.

Antes de hacerse popular en Instagram, ¿a qué se dedicaban?
Llevábamos vidas plenas y bastante normales. Antes de jubilarnos, yo trabajé en el ámbito de la educación y Koichi en el sector médico. La moda siempre estuvo presente, pero nunca como una carrera profesional, sino como una forma natural de expresarnos.
¿Cuándo y cómo comenzó su interés por la moda?
En mi caso, nació a partir del arte, el cine, los museos y los viajes. En el de Koichi, del deporte: la disciplina, la lealtad y el sentido del ritual. Caminos distintos pero la misma curiosidad. Con el tiempo, la moda se convirtió en un lenguaje compartido.
¿Eligen sus atuendos juntos o cada uno tiene su propio estilo?
Cada uno tiene su propio estilo, pero nos respetamos profundamente. Ese respeto es lo que hace que funcionar. A veces nos coordinamos y otras no; es como una conversación, no una regla. Yuri, en su mayor parte, nos visita para las sesiones y los viajes. Ella nos entiende muy bien.
Desde que se mudaron a Estados Unidos, ¿ha cambiado mucho su manera de vestir?
Sí, pero ha sido de forma natural. Mudarse de país te cambia. La moda japonesa nos enseñó la intención y el detalle. La moda occidental nos dio libertad y comodidad. Hoy, nuestro estilo vive en algún punto intermedio entre ambas culturas.
¿Fue difícil adaptarse a su cultura?
Adaptarse fue difícil a veces, especialmente al principio. Pero aprendimos resiliencia. Japón siempre será nuestro hogar en el corazón y Estados Unidos es nuestro hogar en la vida diaria. No lo vemos como elegir uno sobre el otro.
¿Cómo viven la situación política actual con el regreso de Donald Trump?
Creemos que, en este momento, valores como la amabilidad, la paz, el respeto y la apertura son más necesarios que nunca.

