El ministro de Exteriores de Omán, Badr Al Busaidi, advirtió que Estados Unidos ha perdido el control de su política exterior al dejarse arrastrar por Israel a la guerra contra Irán, un conflicto del que ni Washington ni Tel Aviv podrán alcanzar sus metas.
En su artículo exclusivo para The Economist, publicado este miércoles, el canciller omaní —mediador de las últimas conversaciones nucleares entre EE.UU. e Irán—calificó la ofensiva del 28 de febrero, lanzada por Israel y EE.UU., como un “ataque militar ilegal” contra la paz que parecía posible.
El jefe de la diplomacia de Omán subrayó que “el mayor error de cálculo de la Administración estadounidense, por supuesto, fue permitirse ser arrastrada a esta guerra (…). Esta no es la guerra de Estados Unidos”.
En su artículo, sugirió que el liderazgo de Israel “parece haber persuadido a Washington de que Teherán se había debilitado” tanto por las sanciones, las divisiones internas y los bombardeos estadounidense-israelíes a sus instalaciones nucleares el pasado junio, que una rendición incondicional seguiría rápidamente al asalto inicial y al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí.
Señaló que, aunque Tel Aviv busca explícitamente el derrocamiento del régimen, esta meta es inalcanzable sin una larga campaña terrestre que requeriría tropas estadounidenses, algo que ni el Gobierno de EE.UU. ni su pueblo desean. “No hay un escenario probable en el que tanto Israel como Estados Unidos obtengan de ella lo que quieren”, sentenció.
Estallido del conflicto
Sobre la reacción de Teherán, Al Busaidi sostuvo que fue un resultado “inevitable, aunque profundamente lamentable y completamente inaceptable”. Según su análisis, el liderazgo iraní no tuvo otra opción racional: “Enfrentados a lo que tanto Israel como Estados Unidos describieron como una guerra diseñada para terminar con la República Islámica, esta era probablemente la única opción racional disponible”.
Sin embargo, advirtió que las represalias tienen un efecto devastador en la región: los países árabes del Golfo ven comprometidos su seguridad y sus planes de desarrollo económico, mientras que el tráfico en el estrecho de Ormuz, vital para la energía mundial, está gravemente afectado, lo que dispara los precios del petróleo y amenaza con una recesión global.
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propuesta de paz
En este contexto, el diplomático planteó una pregunta directa a los aliados de Washington: “¿Qué podemos hacer para sacar a la superpotencia de este enredo no deseado?” Para Al Busaidi, la respuesta es clara: decir la verdad. “Hay dos partes en esta guerra que no tienen nada que ganar con ella, y que los intereses nacionales tanto de Irán como de Estados Unidos residen en el fin más temprano posible de las hostilidades”, indicó.

Asimismo, reconoció que se trata de “una verdad incómoda de decir, porque implica indicar hasta qué punto Estados Unidos ha perdido el control de su propia política exterior”.
Para poner fin al conflicto bélico, el canciller propone retomar las negociaciones bilaterales, a pesar de las dificultades y la desconfianza acumulada tras dos procesos frustrados por la vía militar. Como incentivo, sugiere vincular ese diálogo a un proceso regional más amplio sobre transparencia nuclear y transición energética con el fin de alcanzar un acuerdo de no agresión que garantice la estabilidad a largo plazo.
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