El sistema de salud colombiano, en su componente de aseguramiento, cerró 2025 con señales de deterioro estructural que ponen en entredicho su sostenibilidad financiera. Así lo revela el más reciente informe de Así Vamos en Salud, elaborado con base en los catálogos financieros publicados por la Superintendencia Nacional de Salud, que analiza el comportamiento de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) entre 2021 y 2025.
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El balance general es contundente: las EPS reportaron un patrimonio negativo de $16,86 billones al cierre de 2025 (más de dos veces el presupuesto anual de ciudades como Cali o Barranquilla), una cifra que refleja una situación de insolvencia estructural. Esto implica que, incluso si estas entidades liquidaran la totalidad de sus activos, no lograrían cubrir sus pasivos.
El deterioro no es reciente, pero sí progresivo. En 2021, el sistema aún mostró un patrimonio positivo cercano a $110 mil millones. Sin embargo, desde 2022 comenzó una tendencia negativa que no se ha revertido. Ese año, los pasivos ($23,69 billones) superaron a los activos ($21,3 billones), generando un patrimonio negativo de aproximadamente $2,3 billones. La situación se agravó en 2023, con un déficit cercano a $5 billones, y en 2024 alcanzó los $9,7 billones, hasta llegar al nivel crítico de 2025 de $16,86 billones.
Es decir que el patrimonio negativo creció $14,53 billones entre 2022 y 2025, lo que representa un deterioro del 524% en solo cuatro años.Dicho de otra manera: el hueco patrimonial se multiplicó por más de 6 veces en ese período.
El endeudamiento también se disparó en el periodo analizado, al pasar de 0,99 en 2021 a 1,93 en 2025. En términos prácticos, esto significa que por cada $100 pesos en activos, las EPS tienen obligaciones por $193 pesos, dejando un faltante cercano a $93.
“El problema dejó de ser coyuntural. Lo que muestran las cifras es un desequilibrio estructural en el financiamiento del aseguramiento en salud. En las condiciones actuales, operar implica perder dinero de manera sistemática”, advierte el análisis de Así Vamos en Salud.
El informe advierte que la insuficiencia de recursos explica el deterioro. Foto:Néstor Gómez – EL TIEMPO
Costos que superan los ingresos
Uno de los hallazgos centrales del informe es que los costos médicos y los gastos de administración han superado sistemáticamente los ingresos operacionales en todos los años analizados. La siniestralidad global —indicador que mide la relación entre costos e ingresos— se ubicó en promedio en 104 % durante el período analizado, pero alcanzó el 109 % en 2025.
Esto significa que por cada $100 pesos que recibieron las EPS, necesitaron $109 para operar, generando pérdidas inevitables. Este desequilibrio se traduce en déficits operacionales constantes y resultados negativos del ejercicio.
Las cifras ilustran la magnitud del problema: en 2021, la pérdida operativa fue de 1,5 billones de dólares, mientras que en 2025 ascendió a 8,6 billones de dólares. En cuanto al resultado del ejercicio, pasó de pérdidas por $232 mil millones en 2021 a $6,5 billones en 2025.
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Régimen contributivo: equilibrio perdido
En el régimen contributivo, el deterioro se hizo evidente a partir de 2022. En 2021, los ingresos operacionales ($29,8 billones) lograron cubrir casi en su totalidad los costos médicos ($28,84 billones), pero al sumar los gastos administrativos ($1,78 billones), el sistema ya arrojaba pérdidas por $380 mil millones.
Desde entonces, la situación empeoró: el resultado operacional cayó a -$2,55 billones en 2022, se mantuvo en -$2,17 billones en 2023, y alcanzó niveles cercanos a -$3,9 billones en 2024 y 2025.
Aunque los gastos de administración se han mantenido dentro del límite legal (en promedio 6,2% de los ingresos), el problema no radica en este componente, sino en la insuficiencia del margen entre ingresos y costos médicos, que absorben prácticamente todos los recursos.
En 2021, las EPS lograron compensar pérdidas operacionales con ingresos no operacionales, como rendimientos financieros, lo que permitió cerrar con utilidades. Sin embargo, esta estrategia dejó de ser viable desde 2022, cuando los déficits operacionales se profundizaron.
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El informe de Así Vamos en Salud revela que los costos superan los ingresos en todas las EPS. Foto:Ronny Suárez – EL TIEMPO
El informe también evidencia diferencias entre entidades. En 2025, solo algunas EPS del régimen contributivo lograron mantenerse por debajo del 100% de siniestralidad, como Sura (99,4%), Salud Total (97,98%) y Aliansalud (96,20%). No obstante, operan con márgenes muy estrechos.
En contraste, otras EPS superan ampliamente ese umbral, lo que indica que sus costos exceden los ingresos. Entre ellas se encuentran Compensar (108,2%), EPS SOS (110%), Famisanar (113%) y Sanitas (113%), esta última con pérdidas cercanas a $1,6 billones.
Estos resultados evidencian un desequilibrio estructural: los ingresos provenientes principalmente de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) no alcanzan para cubrir los costos de atención en salud.
Régimen subsidiado: pérdidas generalizadas
El panorama es similar —e incluso más crítico— en el régimen subsidiado. Entre 2021 y 2025, todas las vigencias registraron resultados operacionales negativos, pasando de -$1,1 billones a -$2 billones.
El resultado del ejercicio tampoco mostró mejoras: las pérdidas crecieron de $540 mil millones en 2021 a $1,3 billones en 2025. De las 12 EPS que reportaron información ese año, solo dos registraron utilidades, por un monto marginal frente a las pérdidas del resto del sistema.
Entre las entidades más afectadas se encuentran Savia Salud, Emssanar y Asmet Salud, con pérdidas cercanas a los $390 mil millones cada una.
En términos de siniestralidad, solo dos EPS (Familiar de Colombia y Anas Wayuu) lograron mantenerse por debajo del 100%. Varias otras superan ampliamente ese nivel, como Dusakawi (121,39%), Capresoca (115,07%) y Emssanar (113,04%).
Sala de urgencias de un hospital Foto:archivo particular
Intervenciones sin resultados estructurales
El informe también analiza el desempeño de las EPS intervenidas por el Gobierno. En el régimen contributivo, casos como Famisanar y SOS EPS muestran que las medidas no han logrado revertir el deterioro.
Famisanar, intervenida desde 2023, pasó de tener patrimonio positivo en 2021 a reportar -$2,8 billones en 2025. Aunque sus pérdidas operacionales han disminuido en algunos años, siguen siendo negativas.
SOS EPS, intervenida en 2024, también presenta un deterioro continuo en su patrimonio, que se acerca a -$1,1 billones, con pérdidas recurrentes en todos los años analizados.
De acuerdo con el boletín, en la mayoría de las EPS intervenidas o vigiladas no se observan señales claras de recuperación estructural: el patrimonio sigue deteriorándose, las pérdidas persisten y, aunque en algunos casos se desacelera el ritmo del deterioro, no hay reversión del problema de fondo.
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La siniestralidad llegó al 109% y las intervenciones no han logrado frenar el deterioro financiero. Foto:Ministerio de Salud / Presidencia
Riesgos por alta concentración de afiliados
El informe advierte que varias de las EPS con mayor deterioro concentran un número significativo de afiliados, lo que incrementa el riesgo sistémico. Por ejemplo, Emssanar cuenta con más de 1,6 millones de usuarios, mientras que Asmet Salud supera los 1,5 millones.
La eventual liquidación de estas entidades implicaría procesos complejos de reasignación de afiliados, con posibles afectaciones en la continuidad de la atención y presión adicional sobre otras EPS.
“Así Vamos en Salud advierte además que la liquidación de EPS no resuelve por sí sola el problema estructural, sino que puede trasladar el déficit a otras entidades o al Estado y generar presión sobre la continuidad de la atención, especialmente cuando se trata de EPS con cientos de millas o millones de afiliados”, señaló la organización.
El análisis alerta que tiene una clave de limitación: la ausencia de información financiera de Nueva EPS desde 2024. Esta entidad, intervenida en abril de 2024, concentra cerca de 11,5 millones de afiliados (22% del total del país), lo que impide tener una visión completa del sistema.
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La falta de datos de Nueva EPS empeora la situación. Foto:MAURICIO MORENO
El informe califica como preocupante que, un año después, aún no se cuente con datos de dos vigencias, lo que dificulta evaluar la magnitud real del problema.
Las conclusiones del informe son claras: el sistema enfrenta un desequilibrio estructural derivado de la insuficiencia de recursos. No se trata de un problema de gestión administrativa, ya que los gastos de administración están dentro de los límites legales.
El verdadero desequilibrio está entre lo que reciben las EPS y el costo real de garantizar la atención en salud. En estas condiciones, operar implica perder dinero de manera sistemática. Además, las intervenciones estatales no han logrado revertir la tendencia, y la liquidación de EPS no resuelve el problema de fondo, sino que lo traslada a otras entidades o al Estado.
El sistema, advierte el informe, ha dejado de enfrentar una crisis coyuntural para entrar en una fase de insolvencia generalizada, con riesgos directos para la sostenibilidad financiera y la continuidad de la atención en salud en Colombia.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
