Julio Vitriago, un abogado venezolano, narra el infierno que vivió como preso político del régimen de Nicolás Maduro y revela escalofriantes detalles sobre su paso por las celdas en las que todavía se mantienen a cientos de veneolanos pese a la caída del dictador.
A continuación la entrevista realizada por la periodista Carol González.
¿En qué circunstancias te descubrieron y bajo qué argumento?
Esto fue el lunes 30 de septiembre del año 2024 a eso de las 10 de la mañana, cuando conducía de mi casa a la Fiscalía de Anaco, la ciudad en la que vivo, a introducir un documento de un cliente que me había contratado para asistirlo en aquella oportunidad. En ese trayecto de mi casa a la Fiscalía del Ministerio Público me interceptó un grupo de hombres fuertemente armados, alrededor de una docena. Ellos me detuvieron, me sacaron violentamente de mi vehículo, me trasladaron a otro vehículo y de allí a la Seccional del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, aquí en Anaco. Todo esto alegando que yo estaba cometiendo delitos de terrorismo, de incitación al odio y de resistencia a la autoridad.
Delitos que no han podido ni podrán comprobar, porque no existe ningún tipo de elemento de convicción, no hay elementos de prueba, no hay nada que sustente la acusación que hizo la Fiscalía del Ministerio Público en mi contra. No obstante, un tribunal de la República ordenó la privación de mi libertad durante 45 días, que luego se convirtió en 15 meses y 2 días.
¿Entonces cómo es que se llega a probar tu supuesto delito de terrorismo, fotos tenían en alguna manifestación, en alguna situación colateral?
De ninguna manera, yo simplemente soy un elector venezolano que votó por Edmundo González Urrutia, que fue el candidato vencedor en los comicios electorales del 28 de julio del año 2024; quien ganó abrumadoramente en esa fecha de comicios electorales con más del 70% de los votos, de la mano con María Corina Machado.
Nosotros estábamos exigiendo el reconocimiento de los resultados de la voluntad popular, que se había expresado de manera manifiesta y multitudinaria a favor de la candidatura de Edmundo González Urrutia, pero eso fue mal visto por el gobierno de Nicolás Maduro y todo su equipo. Al tú exigirás que se respetará la voluntad popular, que se respetará el resultado electoral, te convertías en enemigo del régimen, te convertías, según ellos, en un terrorista, en un incitador al odio. En mi caso particular, además de los dos delitos mencionados, me acusaron también de resistencia a la autoridad. Delitos que obviamente no son demostrables, no son comprobables.
¿Cuál fue el delito entonces?
Bueno, pensar distinto, querer un cambio en Venezuela, no callarse más ante un régimen que ha empobrecido de manera absurda a la población nacional, un régimen que está metido en delitos de corrupción y con una mala gestión en la política social y económica venezolana.
Yo soy un preso de conciencia, o fui un preso de conciencia por pensar distinto, por aspirar a un cambio por las vías democráticas, clásicas y electorales, que son las que están contempladas en la constitución de la República y en el ordenamiento legal venezolano. Soy un hombre de paz, un ciudadano pacífico, porque soy un convencido de que los casos deben lograrse en paz y respecto a las leyes.
¿Como fue esa experiencia en prisión?
Yo he dicho que estar en una cárcel venezolana es vivir en el infierno acá en la tierra. Son condiciones crueles, inhumanas, infrahumanas, de muy mala alimentación, de muy mal entorno. No puedes descansar, no hay medidas de salubridad para la composición de los alimentos, hay comidas con gusanos, con moscas, es horrible el tema de la alimentación, no hay agua potable.
En cuanto al tema de la higiene personal: tienes que hacer tus necesidades en medio de un grupo de varias personas. En una oportunidad tuve que hacer mis necesidades en la bolsa. Imagínate tú lo que significa defecar en la bolsa porque no hay una poceta, no hay un baño que cumpla con las medidas higiénicas mínimas. Tienes que hacer tus necesidades en público delante de tus compañeros de prisión en Caracas. En Tocorón era un escusado elaborado con un tubo plástico de cuatro pulgadas en el que tenías que pararte encima para hacer tus necesidades de una manera desastrosa.
La experiencia fue traumática, desastrosa. Las cárceles en Venezuela son terribles, yo no le deseo esa experiencia ni a mi peor enemigo.
¿Consideras que la situación en las cárceles venezolanas tienen otro propósito que no es la rehabilitación?
Yo creo que es una medida de amedrentamiento y de presión, de desgaste psicológico, de desgaste emocional y espiritual, porque en Venezuela el preso común tiene más derechos que un preso político. Los presos comunes se alimentan bien, los presos comunes se comunican con sus familias, tienen visitas cada cierto tiempo o con mayor frecuencia que los presos políticos, mandan cartas, reciben correspondencia, salen, tienen un régimen abierto, se pueden pasear todo el día dentro del penal. Para el preso político es mucho más restringida su libertad dentro del penal, es mucho más complicado. Como que envían mensajes, a través del preso político, a la sociedad civil para amedrentarla, para intimidarla, para atemorizarla.
Nosotros somos víctimas de una estrategia del régimen venezolano para llamar la disidencia, para neutralizar la oposición, para paralizar a los líderes y los dirigentes opositores que quieren un cambio, que quieren transformar está mal llamada democracia, por una democracia real donde se respetan los derechos humanos y no se esté violando el Estado de derecho.
Hay un monopolio exclusivo por parte del Partido Socialista Unido de Venezuela de todos los poderes públicos, por lo tanto, no hay autonomía, no hay independencia en las decisiones de los organismos que conforman el Estado venezolano.
¿Tu liberación se debió a la caída de Maduro?
Yo salí dos días antes de la intervención de Donald Trump, yo salí el 1 de enero en la madrugada y la intervención de Trump fue el 3 de enero; es decir, ya yo estaba en libertad, tenía apenas 48 horas de libertad. Por eso mi liberación yo se la debo a Jesucristo, se la debo a María Corina Machado, que es quien ha estado presionando en todo momento, siempre al lado de los presos políticos, para lograr la liberación de absolutamente todos.
Lamento decirte que aún hoy, a esta hora, en este momento, hay más de 800 presos políticos en Venezuela. Por lo tanto, nosotros seguimos presionando para la liberación de todos y cada uno de los presos políticos, pero no solamente para su liberación, sino para que haya libertad plena, porque yo salí bajo un régimen de presentación, con medida de prohibición para salir del país, con la obligación de estar atento a la llamada del tribunal en cualquier momento. Es decir, no tengo libertad plena.
Los jueces deben dictar una Sentencia Absolutoria, o en todo caso debería haber una Gran Amnistía General para que se acaben estos juicios arbitrarios, ilegales, injustos y que son nulos.
Esta experiencia afectó tu vida y trabajo ¿cómo piensas empezar ahora?
Muy difícil, es muy complicado, tengo que reinventarme. Yo he estado dependiendo de los aportes de mi familia. Gracias a Dios tengo cuatro hijos, tengo un padre, tengo una pareja que me ayuda a mantenerme, que han estado allí contribuyendo en todo momento, y gracias a ellos no he caído.
Lo estamos trabajando, difícil, complicado, con mucha austeridad financiera, pero siempre mi familia ha estado socorriéndome en este momento tan duro. La experiencia más difícil de mi vida fueron estos 15 meses de detención, gracias a ellos (mi familia) que en todo momento colaboraron, me ayudaron, me asistieron, me visitaron. Todavía hoy, después de 15 días en libertad, me sigo reprimiendo, no he podido responder económicamente. Poco a poco estoy asumiendo mis clientes, asumiendo el estrés económico, laboral y profesional.
Maduro ha salido, pero existen sucesores, existe un régimen que quiere seguir conquistado como Diosdado Cabello, que es una ficha muy negativa en un país que creemos debe continuar dentro de la democracia.
¿Qué proceso cree que debería ser el más correcto luego de la intervención de Trump?
Fíjate, yo creo que lo primero que debemos lograr en Venezuela es la libertad plena de todos los presos políticos. Para que haya normalización y para que comience a hablarse de una transición se debe liberar a todos los presos políticos, luego devolver la libertad a todos los venezolanos, que haya libertad de expresión, se respeten los derechos humanos, existe seguridad jurídica.
Y luego, en segundo lugar, claro que es imprescindible que se reconozca el resultado electoral del 28 de julio del año 2024, que dio como ganador a Edmundo González Urrutia, que es presidente el legítimo de Venezuela, porque conquistó más del 70% de los votos en aquella contienda electoral. Yo creo que la ruta a seguir tiene, necesariamente, que pasar por el reconocimiento del candidato vencedor del 28 de julio del 2024, para que en Venezuela comience a hablarse de normalización y de transición. Vemos con buenos ojos algunos indicadores micro y macro económicos que han comenzado a ascender desde la intervención norteamericana, pero hay un gran conflicto político en Venezuela.
Aquí sigue gobernando el chavismo y madurismo. Todas las instituciones están en manos del chavismo y madurismo. No hay una transición, no hay normalización.
A este gobierno que estaba tan atornillado en el poder por la fuerza de las armas, solo le han cortado. Solo le han cortado la cabeza a esa culebra, pero la culebra aún sigue viva, aún se mantiene en las instancias del poder público, tanto a nivel nacional, regional, como municipal.
Creemos, en definitiva, que para que comenzar la normalización es imprescindible el reconocimiento del resultado del 28 de julio de 2024 y proclamar a Edmundo González Urrutia como el Presidente, ganador de dicho proceso electoral. Además, deben garantizarse también las medidas para que la gente pueda participar políticamente, para que los dirigentes opositores puedan hacer la actividad que tienen que hacer, libres de vejámenes, libres de persecución, libres de atropellos y arbitrariedades. Todo ese cambio aún no se ve.
La proclamación del ganador Edmundo González o en su defecto, el llamado a una nueva elección, tal como establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que otorga un lapso de 90 días prorrogable por otros 90 días para convocar al proceso electoral, de tal manera que se legitiman todos los poderes públicos. Lo que vamos a ver en Venezuela es una mega elección que incluye alcaldes, gobernadores, presidente de la República, concejales, diputados del Concejo Legislativo Electoral y diputados a la Asamblea, una mega elección. Eso también está establecido en la Constitución y pudiera ser una alternativa para solucionar la crisis política de legitimidad, de legalidad y constitucionalidad.
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