La juez de la Audiencia Nacional, María Tardón, ha decretado el ingreso en prisión por delitos de terrorismo del presunto yihadista que resultó herido por los disparos de los dos policías que trataron de detenerle en su domicilio en el barrio madrileño de Vallecas después de que hubiera tratado de apuñalar a tres viandantes.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 ha adoptado esta decisión a petición de la Fiscalía, que pidió la prisión por cuatro tentativas de asesinato terrorista: tres por los transeúntes a los que trataron de apuñalar en las proximidades de su domicilio y otra por uno de los dos policías a los que atacó con una arma blanca cuando trataban de reducirle, han informado fuentes jurídicas.
El atacante, de nacionalidad española y de origen marroquí, se encuentra aún hospitalizado
Debido a las heridas que sufrió, el atacante, de nacionalidad española y de origen marroquí, se encuentra aún ingresado en el hospital Gregorio Marañón, si bien ha presentado una mejoría que ha permitido a la juez y al fiscal del caso desplazarse al centro hospitalario para tomarle declaración.
La magistrada ratificó así la orden de ingreso en prisión provisional y sin promesa que había acordado previamente días después del suceso sin celebrar la comparecencia, al no encontrarse entonces el detenido en condiciones de declarar.
De este modo, una vez sea dado de alta en el hospital, irá directamente a prisión, salvo que antes se modifique su situación por cualquier circunstancia, según apuntan las fuentes.
En su declaración, el investigado se mantuvo que actuó bajo los efectos de las drogas, ya que ese día, según él mismo manifestó, había fumado más de veinte porros.
Según los testigos, actuó al grito de ‘Allahu Akbar’ (Alá es grande)
La Fiscalía sin embargo considera que lo ocurrido tuvo una motivación terrorista por una serie de detalles que rodearon a este suceso, cuentos como que el atacante, según los testigos, actuó al grito de ‘Allahu Akbar’ (Alá es grande), que los yihadistas suelen proferir cuando cometen atentados.
De hecho, la Audiencia Nacional es la que ha hecho cargo de esta investigación al ser el órgano judicial que tiene la competencia en delitos de terrorismo.
Los hechos ocurrieron el pasado 22 de noviembre cuando los dos agentes de la Policía Nacional acudieron al domicilio, en el que el atacante al parecer convivía con una familiar lejana, tras ser alertados por un hermano del agresor después de que este llamara a su madre.
Cuando los agentes llegaron a la vivienda, encontraron al hombre alterado y muy agresivo, y aparentemente bajo la influencia de sustancias psicotrópicas, por lo que los investigadores barajan también la posibilidad de que lo sucedido estuviese relacionado con esa circunstancia.
El atacante trató entonces de zafarse de los policías blandiendo un arma blanca a la vez que recitaba en árabe pasajes de un libro verde que llevaba en otra mano y que después se descubrió que era un ejemplar del Corán.
Para tratar de reducirle, los agentes hicieron uso de su arma táser, pero, al no ser suficiente y al estar siendo “acometidos gravemente”, llegando a estar incluso en peligro la vida de uno de ellos, al que tratado de apuñalar, recurrieron a sus otras armas y le dispararon, según relataron fuentes policiales a raíz del suceso.
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A consecuencia de los disparos, el atacante resultó herido y tuvo que ser trasladado con pronósticos graves al hospital Gregorio Marañón, donde permaneció ingresado bajo custodia policial.
