El dolor de cabeza es uno de los motivos de consulta médica más habituales entre la población. En la mayoría de los casos, este síntoma aparece de forma puntual y se resuelve sin complicaciones. Sin embargo, cuando el dolor se intensifica, se vuelve recurrente o impide seguir con normalidad la vida diaria, puede ser indicio de algo más serio: la migraña.
No se trata “de un simple dolor de cabeza, sino de una enfermedad compleja del sistema nervioso central”, señala la doctora Neus Fabregat, neuróloga del Hospital Clínico Barcelona. La migraña es un tipo de cefalea que se produce una causa de una actividad eléctrica intensa en las células del sistema nervioso. Este fenómeno provoca la estimulación del nervio trigémino y la liberación de sustancias que inflaman los vasos sanguíneos cerebrales y las meninges, es decir, las capas de tejido que cubren el cerebro.
Genera un dolor intenso que puede durar desde varias horas hasta varios días, dependiendo de la persona, y no se asemeja a un dolor de cabeza ocasional. En algunos casos, la migraña comienza con una fase de auraque puede incluir destellos de luz, alteraciones de la visión o el lenguaje y, más raramente, alteraciones motoras. Después de esta fase aparece el dolor, normalmente localizado en un lado de la cabeza, acompañado de Náuseas, fatiga o sensibilidad al ruido ya la luz.. Por ello, a diferencia de un dolor de cabeza común, la migraña puede interferir significativamente la vida diaria, dificultando tareas como trabajar, estudiar o realizar actividades cotidianas.
Entre los más de 150 tipos de cefalea que existen, la migraña es la más frecuente y la que genera más visitas al médico, afectando a una de cada siete personas y con una prevalencia tres veces mayor en mujeres. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la séptima causa de discapacidad en el mundo en la población general y la tercera en la población menor de cincuenta años, situándose por detrás del ictus y por delante de otras enfermedades neurológicas como la demencia, meningitis, epilepsia, Parkinson o esclerosis múltiple.
Pese a ser tan frecuente, hay quienes todavía sostienen que el dolor de cabeza es psicológico. La ciencia, sin embargo, desmiente este mito al clasificarla como un trastorno neurologico realcon base fisiopatológica, tratamientos concretos y que afecta a personas de todas las edades, razas, niveles de ingresos y regiones del mundo.
Por ello es fundamental concienciar sobre esta enfermedad y hablar de ella abiertamente. Tal como relata una paciente del Hospital Clínic Barcelona: “No me escondo de que tengo migraña crónica y que la sufro. Creo que hay que intentar sacar el estigma de la migraña y que se ve que es una enfermedad”.
¿Qué factores pueden desencadenar una migraña?
Para prevenir o controlar los ataques de migraña, es fundamental identificar los factores que pueden provocarlos, aunque varían de una persona a otra.
Además del componente genético, los desencadenantes más frecuentes son los estímulos ambientales como el ruido, la luz y algunos olores; los factores emocionales como el estrés o la ansiedad; y hábitos relacionados con la alimentacióncomo el hambre, el ayuno, el consumo de chocolate, algunos productos lácteos o procesados, el alcohol y el tabaco.
También pueden contribuir las alteraciones del ritmo de sueño, los cambios bruscos de clima o las variaciones hormonales, ya sea por el ciclo menstrual o por el consumo de anticonceptivos. Por último, el consumo de ciertos fármacos o el exceso de tiempo frente a las pantallas.
En cambio, adoptar unos hábitos de vida saludables, como mantener una alimentación equilibrada, seguir una rutina de sueño regular, hacer ejercicio de forma constante e hidratarse correctamente, puede reducir considerablemente la frecuencia de los episodios de migraña.
¿Qué hacer frente a un episodio de migraña?
Frente a un episodio de migraña, nunca se debe recurrir a la automedicación. Es importante visitar a un médico especializado en cefaleas para que determine el tratamiento más adecuado que necesita cada paciente.
Estos tratamientos suelen combinar medicación con técnicas complementarias, como fisioterapia o manejo del estrés, lo que no solo alivia el episodio en el momento, sino que también ayuda a reducir con la aparición de migrañas en el futuro.
